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Archivo para August 2008
Filmografía de Alec Guinness
Nació el 2 de abril de 1914, en Marylebone, Londres, Inglaterra
Murió el 5 de agosto de 2000, en Midhurst, Sussex, Inglaterra (cáncer)
Nominado al Oscar de Mejor Actor en dos ocasiones, ganándolo en una.- Nominado en dos ocasiones al Oscar de Mejor actor Secundario
1934.- Evensong (IRELa) (Extra sin crédito) Dir. Victor Saville. Int. Evely Laye y Fritz Kortner
1946.- Great Expectations (GRANDES ILUSIONES) (Herbert Pocket) Dir. David Lean. Int.- John Mills, Jean Simmons, Valerie Hobson
1948.- Oliver Twist (OLIVER TWIST) Fagin.- Dir. David Lean. Int. Robert Newton, Kay Walsh
1949.- Kind Hearts and Coronets (LOS OCHO SENTENCIADOS) (The Duke/The Banker/The Parson/The General/The Admiral/Young Ascoyne/Young Henry/Lady Agatha) Dir.- Robert Hammer. Int.- Valerie Hobson y Dennis Price. (Guinness interpretó a ocho diferentes personajes, llamando la atención de la crítica por su versatilidad)
1949.- A Run for Your Money.- Whimple.- Dir.- Charles Frend.- Int.- Donald Houston y Meredith Edwards
1950.- Last Holiday.- George Bird.- Dir.- Henry Cass. Int.- Beatrice Campbell y Kay Walsh
1950.- The Mudlark (EL DIABLILLO Y LA REINA).- Benjamin Disraeli.- Dir. Jean Negulesco. Int.- Irene Dunne, Finlay Currie y Andrew Rey
1951.- The Lavender Hill Mob (SU PRIMER MILLON) Henry Holland.- Dir.- Charles Crichton. Int.- Stanley Holloway y Sid James (Nominado al Oscar de Mejor Actor)
1951.- The Man in the White Suit (EL HOMBRE DEL TRAJE BLANCO) Sidney Stratton.- Dir.- Alexander Mackendrick.- Int.- Joan Greenwood y Cecil Parker
1952.- The Card (TRES MUJERES EN SU VIDA) Edward Henry ‘Denry’ Machin.- Dir.- Ronald Neame.- Int.- Glynis Johns y Valerie Hobson
1953.- The Square Mile.- (Narrador, sólo su voz.- (Cortometraje)
1953.- The Captain’s Paradise (LAS LLAVES DEL PARAISO) Capt. Henry St. James.- Dir.- Anthony Kimmins.- Int.- Yvonne de Carlo y Celia Johnson
1953.- Malta Story.- Lt. Peter Ross.- Dir.- Brian Desmond Hurst.- Int.- Jack Hawkins, Anthony Steel
1954.- Father Brown (PADRE BROWN DETECTIVE) (Padre Brown) Dir.- Robert Hamer.- Int.- Joan Greenwood y Peter Finch
1955.- To Paris with Love (PARIS DE MIS AMORES) Col. Sir Edgar Fraser.- Dir.- Robert Hamer.- Int.- Odile Versois y Vernon Gray
1955.- The Prisoner (EL PRISIONERO) El Cardenal.- Dir.- Peter Glenville.- Int.- Jack Hawkins y Kenneth Grifith
1955.- The Ladykillers (QUINTENTO DE LA MUERTE) Profesor Marcus.- Dir.- Alexander Marckendrick.- Int.- Cecil Parker, Herbert Lom, Peter Sellers y Katie Johnson
1956.- The Swan (EL CISNE REAL) Principe Alberto.- Dir.- Charles Vidor.- Int.- Grace Kelly y Louis Jourdan
1957.- The Bridge on the River Kwai (EL PUENTE SOBRE EL RIO KWAI) Col. Nicholson.- Dir.- David Lean.- Int. William Holden, Jack Hawkins y Sessue Hayakawa. (Ganó el Oscar de Mejor Actor)
1957.- Barnacle Bill (CAPITAN MAREADO) Captain William Horatio Ambrose.- Dir.- Charles Frend.- Int.- Irene Browne y Maurice Denham
1958.- The Horse’s Mouth (UN GENIO ANDA SUELTO) Gulley Jimson.- Dir.- Ronald Neame.- Int.- Kay Walsh y Renee Houston
1959.- Our Man in Havana (NUESTRO HOMBRE EN LA HABANA) Jim Wormold.- Dir.- Carol Reed.- Int.- Maureen O’Hara y Burl Ives
1959.- The Scapegoat (SU SOMBRA SINIESTRA) John Barratt.- Dir.- Robert Hammer.- Int.- Bette Davis y Nicole Maurey
1960.- Tunes of Glory (ECOS DE GLORIA) Maj. Jock Sinclair.- Dir.- Ronald Neame.- Int.- John Mills| y Dennis Price
1961.- A Majority of One (MAÑANA VIVIRE) Koichi Asano.- Dir.- Mervyn LeRoy.- Int.- Rosalind Russell y Ray Danton
1962.- H.M.S. Defiant (TUMULTO EN ALTA MAR) Captain Crawford.- Dir.- Lewis Gilbert.- Int.- Dirk Bogarde y Anthony Quayle
1962.- Lawrence of Arabia (LAWRENCE DE ARABIA) Principe Feisal.- Dir.- David Lean.- Int.- Peter O’Toole, Anthony Quinn, José Ferrer, Jack Hawkins
1965.- The Fall of the Roman Empire (LA CAIDA DEL IMPERIO ROMANO) Marco Aurelio.- Dir.- Anthony Mann.- Int.- Sophia Loren, Stephen Boyd, Christopher Plummner, James Mason
1965.- Situation Hopeless… But Not Serious (SITUACION DESESPERADA PERO NO GRAVE) Wilhelm Frick.- Dir.- Gottfried Reinhardt.- Int.- Michael Connors y Robert Redford
1965.- Doctor Zhivago (DOCTOR ZHIVAGO) Yevgraf.- DIR.- David Lean.- Int.- Julie Christie, Omar Shariff, Rod Steiger, Geraldine Chaplin
1966.- Hotel Paradiso (HOTEL PARADISO) Benedict Boniface.- Dir.- Peter Glenville.- Int.- Gina Lollobrigida y Robert Morley
1966.- The Quiller Memorandum (¿QUIEN ES QUILLER?) Pol.- Dir.- Michael Anderson.- Int.- Max Von Sydow, Senta Berger, George Segal
1967.- The Comedians (LOS FARSANTES) Mayor H. O. Jones.- Dir.- Peter Glenville.- Int.- Richard Burton, Elizabeth Taylor y Peter Ustinov
1970.- Cromwell (CROMWELL: HOMBRE DE HIERRO) Rey Charles I.- Dir.- Ken Hughes.- Int.- Richard Harris, Robert Morley y Dorothy Tuttin
1970.- Scrooge (LA ALEGRE HISTORIA DE SCROOGE) Fantasma de Jacob .- Dir.- Ronald Neame.- Int.- Albert Finney, Edith Evans y Kenneth More
1972.- Fratello sole, sorella luna (HERMANO SOL, HERMANA LUNA) Papa Inocencio III.- Dir.- Franco Zeffirelli.- Int.- Graham Faulkner y Judy Bowker
1973.- Hitler: The Last Ten Days (LOS ULTIMOS DIEZ DIAS DE HITLER) Adolf Hitler.- Dir.- Ennio De Concini.- Int.- Adolfo Celi, Diane Cilento y Simon Ward
1974.- The Gift of Friendship (TVM) Dir.- Mike Newell
1976.- Murder by Death (CRIMEN POR MUERTE) Bensonmum.- Dir.- Robert Moore.- Int.- Peter Sellers, David Niven y Peter Falk
1977.- Star Wars (LA GUERRA DE LAS GALAXIA) Ben Obi-Wan Kenobi.- Dir.- George Lucas.- Int.- Mark Hamil. Carrie Fisher y Harrison Ford (Nominado al Oscar de Mejor Actor Secundario)
1980.- Star Wars: Episode V - The Empire Strikes Back (EL IMPERIO CONTRAATACA) Ben ‘Obi-Wan’ Kenobi.- Dir.- Irvin Kerschner.- Int.- Mark Hamill, Carrie Fisher, Harrison Ford y Billy Dee Williams
1980.- Raise the Titanic (EL RESCATE DEL TITANIC) John Bigalow.- Dir.- Jerry Jameson.- Int.- Jason Robards, Richard Johnson y Anne Archer
1980.- Little Lord Fauntleroy (EL PEQUEÑO LORD) Earl of Dorincourt.- Dir.- Jack Gold.- Int.- Ricky Schroder y Eric Porter
1983.- Lovesick (DE AMOR TAMBIEN SE ENFERMA) Sigmund Freíd.- Dir.- Marshall Brickman.- Int.- Dudley Moore, Elizabeth McGovern y Christine Baranski
1983.- Star Wars: Episode VI - Return of the Jedi (EL REGRESO DEL JEDI) Ben ‘Obi-Wan’ Kenobi.- Dir.- Richard Maequand.- Int.- Mark Hamill, Harrison Ford, Carry Fisher y Billy Dee Williams
1984.- Edwin (TVM Sir Fennimore Truscott.- Dir.- Rodney Bennett.- Int.- Paul Rogers
1984.- A Passage to India (PASAJE A LA INDIA) Professor Godbole.- Dir.- David Lean.- Int.- Judy Davis, Victor Banerjee y James Fox
1988.- Little Dorrit (LA PEQUEÑA DORRIT).- William Dorrit.- Dir.- Christine Edzard.- Int.- Derek Jacoby y Joan Greenwood.- (Nominado al Oscar de Mejor Actor Secundario)
1988.- A Handful of Dust.- Mr. Todd.- Dir.- Charles Sturridge.- Int.- James Wilby, Kristin Scott Thomas, Judy Dench y Anjelica Huston
1991.- Kafka (KAFKA) Clerk.- Dir.- Steven Soderbergh.- Int.- Jeremy Irons, Thresa Russell
1992.- Tales from Hollywood (TVM) Heinrich Mann.- Dir.- Howard Davies.- Int.- Jeremy Irons, Charles Durning y Elizabeth McGovern
1993.- A Foreign Field.- Amos.- Dir.- Charles Sturridge.- Int.- Leo McKern. Geraldine Chaplin y Lauren Bacall
1994.- Mute Witness.- The Reaper.- Dir.- Anthony Waller.- Int.- Marina Zudina y Fay Ripley
1996.- Eskimo Day (TVM) James.- Dir.- Piers Haggard.- Int.- Maureen Lipman y David Ross
Alec Guinness: un actor para siempre
Será recordado por las últimas generaciones del siglo XX como el extraño y bondadoso Obi-Wan Kenobi, pero para los padres de esas generaciones siempre será el inolvidable curita de El padre Brown detective, basada en El candor del padre Brown, de G.K. Chesterton, o el desaforado empleado textil de El hombre del traje blanco, o cuando menos será Nuestro hombre en La Habana, y entre todos esos personajes, será siempre el actor que más sonrisas provocaba en el público durante sesenta años de carrera: Alec Guinness.
Porque si es cierto que las generaciones que vieron nacer al cine crecieron con la comicidad de Chaplin o la risa batiente provocada por Buster Keaton, a las posteriores nos tocó la comedia fina; negra o blanca, encabezada por los actores de la Ealing Studios británica, y a la cabeza de ellos Alec Guinness. En las postrimerías del siglo XX el propio Guinness presentó un resumen de las comedias clásicas británicas en To See Such Fun (John Scoffield, 1977), resumen de las mejores escenas logradas desde la postguerra por la Ealing, con Alec a la cabeza regularmente.
Sir Alexander Guinness perteneció a un selecto grupo de actores ingleses que lo mismo escalaron la fama con Shakespeare, que realizaron películas populares basándose en los clásicos de la lengua inglesa o en morcillas de teatro llevadas a la pantalla como John Gielgud y Laurence Olivier; pero también perteneció a la generación que dio paso a nuevos valores como Richard Burton, Dirk Bogarde o Peter O’Toole, y desde luego a comediantes tan buenos como ellos mismos del tipo Peter Sellers.
En una industria que produjo durante muchos años tan sólo para consumo interno, la cinematografía británica no trabajó con la mira en los grandes premios internacionales. Sin embargo todos esos actores llegaron al ansiado `Oscar’ y más allá hasta la fama internacional, pero entre todos ellos destacó siempre el humor fino y la actuación delicada de Alec Guinness.
Como actor de tradición británica, Guinness tuvo su primera gran aparición fílmica en Grandes ilusiones (Great expectations, 1946) donde comenzó una asociación benéfica con el director David Lean. En aquella cinta Guinness fue el pequeño petimetre beneficiado por el fugitivo australiano que protege a John Mills y dieron vida como nadie al mundo de Charles Dickens.
Su siguiente éxito fue también con David Lean en la primera versión británica de Oliver Twist (1948), también de Dickens, donde su papel como Fagin, basándose en las ilustraciones clásicas de la obra, quedó para modelo en todas las presentaciones posteriores, y su consagración definitiva llegó con Los ocho sentenciados (Kind Hearts and Coronets, Robert Hamer, 1949), extraordinaria comedia negra donde representa ocho papeles de los integrantes de la familia D’Ascoyne, versatilidad solamente alcanzada muchos años después por Jerry Lewis en Las joyas de la familia (The family Jewels, 1965).
Durante los años cincuenta Guinness fue destinado a encabezar numerosas comedias ligeras, donde su tono de elegancia flemática era el toque de buen gusto. Así en El cisne real (The swan, Charles Vidor, 1956) servía de adorno a la belleza de Grace Kelly, que ya se encaminaba hacia el trono de Mónaco, mientras en El capitán mareado (Barnacle Bill, Charles Frend, 1957), París de mis amores (To París with Love, R. Hamer, 1954) y en La llave del paraíso (The captains paradise, Anthony Kimmins, 1953) aprovechaba la gracia desarrollada en una de sus mejores farsas fílmicas: El hombre del traje blanco (The man in the white suit, Alexander Mackendrick,1952). Extraña comedia de ciencia-ficción, donde un químico pretende salvar a su empresa mediante la invención de una tela imposible de ensuciar que resulta invulnerable, salió del tema espacial tan socorrido para el género dentro del cine de los cincuenta, y sería como una preparación para su participación en El quinteto de la muerte (The lady Killers, Alexander Mackendrick, 1955), comedia negra donde comparte créditos con Peter Sellers en otra de las mejores obras de humor negro que han dado fama a los ingleses.
Ese mismo año actúa en la trilogía más espectacular de su carrera Padre Brown detective (The father Brown/detective, R. Hamer, 1955), que es una revitalización de la novela de G.K. Chesterton y el intenso dramatismo de El prisionero (The prisioner), Peter Glenville, 1955) alegato anticomunista que pretendía una reivindicación de un cardenal en su lucha contra el régimen de ocupación checoslovaco y el poder estalinista en Europa Central, y finalmente la ganadora del `Oscar’: El puente sobre el Río Kwai (The bridge on the River Kwai, 1957), donde su papel como el obstinado coronel Nicholson quedó impreso para siempre en la historia del cine.Al siguiente año Alec Guinness fue unido a la realeza con el título de Sir, y su posición cambió radicalmente como persona y actor, se unió al grupo exclusivo donde solamente Laurence Olivier y John Gielgud tuvieron sitio a mediados de siglo. Su actividad se orientó mejor al teatro, regresó al Old Vic y a Shakespeare; su siguiente trabajo en el cine tuvo supervisión personal de él mismo sobre el guión: Un genio anda suelto (The horse’s Mouth, 1958), colaboración con Ronald Neame que cristalizaría poco después en una de las cintas favoritas de Guinness: Ecos de gloria (Tunes of glory, 1960).
La comedia sofisticada de Un genio anda suelto incluyó la introspección de Guinness en la mente del artista, el pintor excéntrico de la historia, sin embargo al público llegó solamente uno más de los papeles de la comedia Ealing, pero en Ecos de Gloria Guinness transformó su personalidad en un neurótico militar semi-fascista que resultó una de sus mejores interpretaciones y la antítesis de su papel inmediato anterior en Nuestro hombre en La Habana (Our man in Havanah, 1959).
Esta película de Carol Reed dio a Guinness la oportunidad de crear un prototipo cinematográfico que lo seguiría hasta el final de su carrera: el agente secreto realista; la tesis del hombre común atrapado en la red del espionaje ya había sido tratada por Reed en El tercer hombre (1949), pero la solemnidad de Joseph Cotten se prestó muy poco a juegos de actuación, que en Nuestro hombre… fueron el lujo dedicado a Guinness: un vendedor de aspiradoras en el Tercer Mundo (que todavía no se llamaba así) es reclutado para espiar las actividades de Batista, de una manera muy tercermundista: mediante el cohecho y la mentira. Como el vendedor sigue al pie de la letra las indicaciones de su reclutador provoca un caos en la Inteligencia Británica, pero sale de ella con dignidad.
La flema británica alcanza una definición más clara en la representación de Guinness de esta cinta: el hombre común obligado al engaño ha de llevarlo a las últimas consecuencias y convertirlo en una forma de vida; su inexpresividad es una adopción práctica y una clave para comprender la complejidad de una mente calculadora en superficie apacible, constituyéndose en la marca inequívoca del agente secreto.
Su siguiente película no fue en papel estelar, sin embargo logró el matiz necesario para resaltar el valor del actor principal, Peter O’Toole, en Lawrence de Arabia (Lawrence ofArabia, 1961), donde volvió a trabajar con David Lean, ahora en un filme monumental sobre la historia de la decadencia británica en el Oriente Medio, y el papel como abuelo del actual rey de Jordania resulta determinante para comprender la tragedia del coronel Lawrence.
Fue otro comienzo para Guinness en una secuencia de papeles secundarios excelentes, pero ajenos al estelar; en Mañana viviré (A majority of one, 1961) dirigido por Mervin Le Roy sirve de puente para el lucimiento de Rosalind Russell, mientras que en Tumulto en alta mar (H.M.S. Defiant/Damn the Defiant, 1962) de Lewis Gilbert, se introduce en la historia de los conflictos de clase británicos durante la época napoleónica.
Finalmente parecía que el cine histórico atrapó a Guinness y formó parte del elenco en La caída del imperio romano (The fall of the roman empire, 1963), donde en manos de Anthony Mann lleva su flema como emblema imperial en la fracasada y pretenciosa adaptación de Gibbon al cine.
Otra vez con David Lean participó en Doctor Zhivago (1965), en la breve presencia del hermano de Zhivago que aparece en prólogo y epílogo, un poco a la manera de un emblema histórico que ligaba la narración de Pasternak para hacerla asequible al público de cine que no leería al Premio Nobel soviético.
Luego de un breve periodo donde sólo apareció en comedias de Michael Anderson y Peter Glenville, de comparsa para la pareja Liz-Burton con excelente guión de Harold Pinter, y dentro de la moda sexual de los sesenta con Glenville, mientras revitalizaba su interpretación del espía inescrutable en duelo de actuación con George Segal, para Anderson.
Nuevamente en el género histórico secundó a Richard Harris en Cromwell, hombre de hierro (Cromwell, 1969) de Ken Huges antes de cambiar de aires y viajar a Italia, donde Franco Zefirelli le dio el papel de Papa en Hermano Sol, Hermana Luna (Fratelo Sole, Sorella Luna, 1973) y ayudó a dar dimensión humana al problema del Vaticano con Francisco de Asís. En el mismo país realizó una de sus actuaciones más censuradas, no por mala, sino por perfecta: la de Adolfo Hitler en Hitler, los últimos diez días (Gli Ultimi 10 Giorni de Hitler, 1973), dirigido por Enio de Concini, donde dio dimensión humana al dictador nazi ganándose la antipatía de gran porte del público europeo.
Luego de un corto periodo de actividad restringida en el cine y dedicado principalmente al teatro y la televisión, Ales Guinness fue contratado por George Lucas para el papel de Obi-Wan Kenobi en La Guerra de las Galaxias (Star Wars, (1977), convirtiéndose en la única estrella verdadera que participó en el éxito más contundente de taquilla en esa década.
En adelante la carrera de Alec Guinness fue dedicada principalmente al teatro, en escenario y en televisión, mientras que al cine llegó muy brevemente para cintas excepcionales como una nueva versión de El pequeño Lord (Little Lord Fountieroy, (1980), de Jack Gold, donde hizo un remarque del papel consagrado por C. Aubrey Smith, despojándolo de la dureza que aquel actor dio al personaje del noble británico, pero ayudando a que Rick Schroeder no pareciera tan menor al Freddie Bartolomew de la versión de 1936.
Un extraño personaje, parte espía, parte sacerdote y parte filósofo ingenuo, le tocó representar en Monseñor Don Quijote (Monsignor Quixote, 1985), de Rodney Bennet, donde el actor ya envejecido encontró el placer de trabajar al lado de Leo McKern en una trama compleja situada en la España franquista a la muerte del caudillo.
En Pasaje a la India (A Passage to India, 1984), una vez más con David Lean, volvió al cine y de ahí dedicó sus esfuerzos ti la televisión y a descansar en su residencia de Petersfield, al sur de Inglaterra, aunque en la pantalla chica quedaron las películas especiales de espionaje y misterio Tinker, Taylor, Soldier Spy (1979) y Smiley’s People (1982), con base en historias de John Le Carré para culminación de su personaje como espía destinada al público televisivo.
La aparición de Alec Guinness en los foros ya como un anciano, fue en otra obra de Dickens, y esta vez dirigido por una mujer, Christine Edzard, que se dio a la tarea de llevar a la pantalla chica otro clásico de Charles Dickens: Little Dorrit, (1988), donde ya gordo y apacible Guinness hace de padre del personaje central, la niña nacida en presidio cuya tragedia fue de las favoritas del público de novelas ochocentista.
Ya solamente la persistencia del oficio llevó a Guinness a los foros para cintas que solamente sobrevivirán como parte de su filmografía personal, pero hasta el último instante estuvo dedicado a la actuación, diciendo que era una persona sin importancia, no una estrella, sino un actor que pasaría como lo han hecho otros, sin pretensiones de trascendencia, pero quedó toda esa obra para desmentirlo.
...[Leer la nota completa]Hulk aplasta
Bueno, finalmente vi la película El increíble Hulk, ya sé, ya sé, ligeramente tarde pero al fin y al cabo la pude ver. Tengo dos opiniones de esta película, una como asistente al cine, y la otra como geek irredento, devorador de cómics, y especialmente como aficionado de larga data a los supertipos (y tipas). Primero la primera, porque es sobre la que tengo menos que decir, o quizás lo más correcto sería comentar que es de la no tengo tanto que decir. Ahora bien, mi prueba de fuego para las películas de superhéroes es mi esposa. Si ella puede ver toda la película sin abruptamente exclamar algo así como “qué payasada”, sé que la película en cuestión es visible para el resto de la humanidad que, por razones que sigo considerando incomprensibles e infundadas, no comparte mi gusto por las batallas épicas de los superhéroes. Si además de no destrozar a la película, se le nota interesada, o peor aún, intrigada y/o sorprendida por lo que ocurre, entonces no me cabe duda de que estamos ante una buena película, o al menos, ante una película capaz de emocionar positivamente, lo que para mí es suficiente en la mayoría de los casos.
Aquí cabría hacer una primera y notable distinción entre la primer película de Hulk o sea El Hombre Verde (la de Ang Lee) y esta de Louis Leterrier. Yo digo que la primer película de Hulk fue una buena película (y sé lo solo que estoy en esta posición) pero que cometió dos graves errores, contenidos en el hecho de que trató de hacer una película, hum, “seria”, sobre un tipo verde al que le rebotan las balas, y que además al hacerlo quiso utilizar el formato “no serio” en el cual se encasilla (erróneamente) a los cómics. El resultado, una película que no les gustó a los que son aficionados al goliat verde, ya que lo vieron convertido en una telenovela (lo cual, por lo demás, pareciera ser el sello personal de Lee, a saber: El tigre y el dragón, chinos voladores convertidos en telenovela, Hulk; superhéroes convertidos en telenovela, Bareback er, (Secretos de la montaña) Brokeback Mountain; vaqueros convertidos en telenovela, no me extrañaría nada que lo que siga en su historial fueran gangsters hechos telenovela), y que tampoco les gustó a quienes no siguen al buen Bruce Banner, que vieron una película de acción “degradada” por el hecho de haber sido presentada como cómic.
Y ahí está el primer punto de favor de Leterrier, El Increíble Hulk es una película de acción que estelariza un personaje de cómics. No una película sentimental presentada en forma de viñetas de cómic. Y de ahí siguen las cosas buenas, el reparto está muy bien puesto, tan bien que se nota, me comenta mi esposa que le pareció raro Edward Norton en esta película, por el nivel de ñanguez que se le nota ¿Qué no se supone que Hulk es fuerte, entonces por qué está tan flaco? Es que ese no es Hulk, es Bruce Banner, y ese es precisamente el punto. Tim Roth, como siempre que lo he visto, está genial, dándole todo un nuevo sentido y un origen mucho más profundo a Emil Blonsky. Mi único pero al reparto es Liv Tyler, que me sigue pareciendo inmensamente intrascendente en todas las películas en donde la he visto. Podría no haber estado en ninguna escena y nadie lo hubiera notado, quizás el único punto en que la primera versión superó a esta. Se extraña horrores a Jennifer Connelly.
Por lo demás la película es sencilla en su argumento, simple hasta llegar a lo predecible, no le interesa tanto el destino como el viaje. Sabemos, sobre todo los que conocemos a Hulk desde hace tiempo, que ni lo va a capturar el gobierno, ni Banner se va a liberar del monstruo verde. Entonces la gracia está en ver como se dan los escapes (particularmente bueno el de Norton en la favela) y, sobre todo, los combates. Este es Hulk, por todos los cielos, uno de los pocos héroes que no necesitan pretexto para agarrarse a cates con cualquiera que sea lo suficientemente tonto para ponérsele a las patadas. El director lo entiende muy bien, prueba de ello son El Transportador y Danny the Dog, y lo aplica bien en esta película con la entrada de Abominación, y es que es bueno ver a Hulk destrozando tanques, pero nada se compara a verlo en un mano a mano con alguien que parece que le puede ganar. Y es que al final del día, si algo hace Hulk, como bien lo dicen en su “últimas palabras” es precisamente eso, Hulk, antes que otra cosa, ¡Aplasta!
Por todo eso, se agradece la película, quizás hubo ratos demasiado pausados y se dejaron algunas cosas colgadas (como los flashbacks de Banner de lo que hace Hulk), y es demasiado súbito el cambio de “quiero deshacerme de esto, no controlarlo” a “tal vez pueda enfocarlo”, pero en general está bien hecha y el final (no la coda, sino el final de la película en sí) es suficientemente impactante como para asegurar el interés para la siguiente.
Bueno, ahora viene lo grueso, que es cuando entro en modo friki, así que no respondo chipote con sangre. Primero, cómo se nota cuando Marvel está al mando, las historias transcurren mucho más apegadas a la continuidad original de los personajes y las modificaciones necesarias (como la historia de Blonsky) regularmente suman y no restan a la historia. Genial las apariciones, ahora sí más dilatadas, del ubicuo Stan Lee y del añorado Lou Ferrigno (y si no saben de quien estoy hablando, van a tener que resolver su monumental ignorancia wikieando), y maravilloso ver como camina la trama y aparecen más personajes del canon; la entrada de Leonard Samson (el psiquiatra) sutil pero significativa, anuncia más cosas para el futuro, al igual que el locuaz Samuel Stern, a quien se le deja en camino de convertirse en El Líder. Lo único que hubiera superado estas presentaciones sería que hubiera aparecido Jennifer Walters, pero supongo que habrá tiempo para eso, ya que resulta poco menos que inevitable que este cuento siga avanzando.
Pero lo que realmente me dejó más que contento es poder apreciar la forma en cómo se está tejiendo ya la misma noción que ha resultado tan atractiva para todos los que seguimos el arte secuencial de las dos principales compañías de cómics superheróicos, que es la idea del universo compartido. Desde el principio se dan pequeñas pautas como el nombre de Nick Fury, jefe de la agencia de espionaje SHIELD, que ya había hecho su aparición (la agencia, no Nick) en Iron Man, y por supuesto el nombre del mismo Stark. Esa sensación de que todas estas cosas están conectadas y que éstos personajes se pueden encontrar tarde o temprano es verdaderamente emocionante, y es parte de lo que nos ha hecho lectores tan fieles a los que seguimos estas historias. Por eso mismo, no pude evitar gritar, saltar y también comenzar a temer por lo que ocurre en la coda, una vez que finaliza la película, el general Thunderbolt Ross, está ahogando sus penas en un bar, cuando se acerca a él Robert Downey Jr. O mejor dicho, Iron Man, casi lloro de alegría. Lo sé, suena exagerado, pero para alguien que ha dedicado una gran parte de su vida (acaso más de lo recomendable) en seguir las andanzas de estos sujetos, el ver la concreción del anhelado universo compartido en las películas, es casi demasiado bueno para ser verdad. Más aún, si tomamos en cuenta que Stark comenta que está considerando en hacer “equipo” y no especifica con quien, pero los que sabemos de esto, estamos totalmente seguros de a quienes se refiere, y de que equipo van a formar.
Esa sola posibilidad es (para mí) algo para quitar el aliento, pude haberme dormido durante toda la película (lo cual no ocurrió) pero ese final después del final, es más que suficiente para pagar el boleto (si hubiera pagado boleto, claro). Quiero ver esa película hecha, pero mejor aún, quiero ver el proceso que se va a armar para llegar a ella, que si estás dos últimas producciones de Marvel son una señal, va a ser algo digno de verse.
...[Leer la nota completa]Cine Viñetas XXV
Ana baila con su hermana mayor al compás de la canción “Porque te vas”. Las niñas giran abrazadas con la música de fondo, sin necesidad de que tercien las palabras. Una escena memorable, de una película también memorable: Cría Cuervos (España, 1976).
...[Leer la nota completa]Filmografía de Robert Aldrich
Director
Nació el 9 de agosto de 1918, en Cranston, Rhode Island, Estados Unidos
Murió el 5 de diciembre de 1983, en Los Angeles, California, Estados Unidos (Problemas en el riñón)
Nombre de Pila: Robert Burgess Aldrich
Después de graduarse en Economía y Ciencias Políticas, en la Universidad de Virginia, se marchó a Hollywood en 1941, para entrar a trabajar en el departamento de edición de la RKO, más tarde fue asistente de dirección de varios realizadores y fue de los primeros en adquirir experiencia en la dirección, a través de la televisión, haciéndose cargo de la realización de varios episodios, aunque no los suficientes para considerarlo como un egresado de dicha “escuela”, al ser breve su paso por ese medio. Su debut cinematográfico fue en 1953 en la cinta “El Ídolo de las Multitudes”, ambientada en el mundo del béisbol y sus campos de entrenamiento en Florida, para los novatos. Llamó la atención de la crítica con su tercer cinta, el magnifico western “Apache”, a la cual siguió el siempre apreciado “Veracruz” y sorprendió a todo mundo con su thriller “El Beso Mortal”. Aldrich, al igual que otros compatriotas suyos, tuvo mayor reconocimiento de la crítica europea, antes de que en su país se le considerara como un sólido cineasta. Al ser un director que no desdeñaba el éxito económico, al igual que por varias películas irregulares, a principios de los sesenta, sufrió varios reveses en el aprecio de la crítica, aunque en rigor siempre tuvo el apoyo de los espectadores, que aceptaban con gusto sus cintas como “Doce del Patíbulo” y “Golpe Bajo”. Revisando su filmografía seguramente varias de ellas nos provocarán gratos recuerdos, sino es que ya las tenemos en nuestra dvdteca personal, como serían sus westerns y algunas de guerra, sin olvidar “El Beso Mortal”.
1953.- Big Leaguer (EL IDOLO DE LAS MULTITUDES) Int.- Edward G. Robinson, Vera Ellen y Jeff Richards
1954.- World for Ransom. (ALERTA EN SINGAPUR) Int. Dan Druyea, Gene Lockhart y Patric Knowles. (Sin crédito de director)
1954.- Apache (APACHE) Int.- Burt Lancaster, Jean Peters, John McIntrie y Charles Bronson
1954.- Vera Cruz (VERACRUZ) Int.- Gary Cooper, Burt Lancaster, Sarita Montiel, Deise Darcel y Cesar Romero
1955.- Kiss Me Deadly (EL BESO MORTAL) Int.- Ralph Meeker, Albert Dekker y Paul Stewart
1955.- The Big Knife (INTIMIDADES DE UNA ESTRELLA) Int.- Jack palance, Ida Lupino, Rod Steiger, Wendell Corey y Shelley Winters
1956.- Autumn Leaves (TAL COMO SOMOS) Int.- Joan Crawford, Cliff Robertson y Vera Miles
1956.- Attack (ATAQUE) Int.- Jack Palance, Eddie Albert, Lee Marvin y Robert Strauss
1957.- The Garment Jungle (BESTIAS DE LA CIUDAD) (Abandonó el rodaje por diferencias con Jack Warner, el productor. Se le acreditó a Vincent Sherman) Int.- Lee J. Cobb, Kerwin Matthews y Gia Scala
1959.- Ten Seconds to Hell (DIEZ SEGUNDOS AL INFIERNO) Int.- Jeff Chandler, Jack Palance y Martine Carol
1959.- The Angry Hills (FURIA EN LAS MONTAÑAS) Int.- Robert Mitchum, Elizabeth Mueller, Stanley Baker (En España: TRAICION EN ATENAS)
1961.- The Last Sunset (ULTIMO ATARDECER) Int.- Rock Hudson, Kirk Douglas, Dorothy Malone, Carol Lynley y Joseph Cotten
1962.- Sodom and Gomorrah (SODOMA Y GOMORRA) Int.- Stewart Granger, Pier Angeli, Stanley Baker, Rossana Podesta y Anouk Aimee
1962.- What Ever Happened to Baby Jane? (¿QUE PASO CON BABY JANE?) Int.- Bette Davis, Joan Crawford y Victor Buono
1963.- 4 for Texas (CUATRO POR TEXAS) Int.- Frank Sinatra, Dean Martin, Ursula Andress, Anita Ekberg y Charles Bronson (En España: CUATRO TIOS DE TEXAS)
1964.- Hush…Hush, Sweet Charlotte (CALMATE, DULCE CARLOTA) Int.- Bette Davis, Olivia de Havilland y Joseph Cotten (En España: CANCION DE CUNA PARA UN CADAVER)
1965.- The Flight of the Phoenix (EL VUELO DEL FENIX) Int.- James Stewart, Richard Attenbrough, Peter Finch, Hardy Kruger, Dan Druyea
1967.- The Dirty Dozen (DOCE DEL PATIBULO) Int.- Lee Marvin, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Charles Bronson
1968.- The Legend of Lylah Clare (LA LEYENDA DE LYLAH CLAIRE) Int.- Kim Novak, Peter Finch, Ernest Borgnine
1968.- The Killing of Sister George (EL ASESINATO DE LA HERMANA GEORGE) Int.- Beryl Raid, Sussannah York, Coral Browne, Roland Fraser
1969.- The Greatest Mother of Them All.- (Cortometraje)
1970.- Too Late the Hero (ASI NACEN LOS HEROES) Int.- Cliff Robertson, Michael Caine, Henry Fonda y Ian Bannan (En España: COMANDO EN EL MAR DE CHINA)
1971.- The Grissom Gang (LA PANDILLA GRISSOM) Int.- Kim Darby, Scott Wilson, Tony Musante y Connie Stevens
1972.- Ulzana’s Raid (LA VENGANZA DE ULZANA) Int.- Burt Lancaster, Jorge luke, Bruce Davison
1973.- Emperor of the North Pole (EMPERADOR DEL NORTE) Int.- Lee Marvin, Ernest Borgnine, Keith Carradine
1974.- The Longest Yard (GOLPE BAJO) Int.- Burt Reynolds, Eddie Albert y Ed Lauter
1974) (En España: EL ROMPEHUESOS)
1975.- Hustle (DESQUITE FATAL) Int.- Burt Reynolds, Catherine Deneuve, Ben Johnson (En España: DESTINO FATAL)
1977.- Twilight’s Last Gleaming (ULTIMATUM NUCLEAR) Int.- Burt Lancaster, Richard Widmark, Charles Durning
1977.- The Choirboys (LOS CHICOS DE LA BANDA) Int.- Charles Durning, Louis Gossett Jr., Perry King, Randy Quaid
1979.- The Frisco Kid (EL RABINO Y EL PISTOLERO) Int.- Gene Wilder, Harrison Ford, Penny Peyser
1981.- All the Marbles (LAS MUÑECAS DE CALIFORNIA) Int.- Peter Falk, Vicki Frederik y Laureen Landon
El vigoroso y violento cine de Robert Aldrich
El director Robert Aldrich nació el 9 de agosto de 1918, hace noventa años, en Cranston, Rhode Island, en el seno de una familia de la alta burguesía norteamericana. Su madre fue Lona Lawson y su padre Edward B. Aldrich, metido en el negocio editorial. Su abuelo fue el Senador Nelson W. Aldrich, a la vez que primo de Nelson Aldrich Rockefeller. Murió el 5 de diciembre de 1983, en Los Ángeles, California, debido a complicaciones e insuficiencias renales.
Estudió Economía en la Universidad de Virginia, pero en 1941 decidió alejarse de ese ámbito académico para trasladarse a Hollywood, aceptando un modesto empleo en el departamento de montaje de la RKO, en donde uno de los principales jefes de esa área era Robert Wise, colaborador de Orson Welles en varias de las primeras cintas que el “enfant terrible” realizó para dicho estudio. Pronto dejó la edición, aunque no la influencia de haber sido “cortador” que se percibe en la manera de planificar sus tomas y manejar la edición de sus filmes, para pasar ha ser asistente de dirección, de una serie de directores de diversas tendencias y preocupaciones en la manera de abordar la realización fílmica, como sería el caso de Lewis Milestone y su clasicismo; la intuición de William Wellman, sobre todo para las escenas de acción, pasando por Jean Rendir, Joseph Losey y sus practicas brechtianas en el cine, o depurados narradores como Robert Rossen. En fin, una variedad de estilos que irá decantando Aldrich, en sus primeros filmes, con la búsqueda de un montaje experimental, juegos retorcidos de luz, encuadres barrocos, con resultados desiguales, pero no exentos de interés a lo largo de su carrera.
En relación a su temática, esta se mueve acorde con el momento que se vive en los Estados Unidos, cuando recibe la oportunidad de convertirse en director, pues salvo en su primer filme, en los demás hará una visión crítica de su entorno, manifestada en la violencia de sus filmes y la búsqueda de historias con personajes individualistas y rebeldes, que luchan contra las estructuras del poder.
La mayoría de los cinéfilos suele olvidar, sino es que ignorar cual fue su primer película que dirigió, lo cual, en varias ocasiones en grupos de amigos aficionados, jugando a la trivia, siempre me dio buenos puntos saber que ni “Apache”, ni “El Beso Mortal”, que suelen ser la respuesta obligada a la pregunta de cual fue su primer película lo son. Esta fue una cinta modesta titulada en México “El Ídolo de las Multitudes” (The big leaguer, 1953), sobre incidencias en el campo de entrenamiento de los Gigantes de Nueva York, en Florida, para sus prospectos de novatos. En rigor la cinta no tiene mayor interés y el propio Aldrich jamás hacia referencia a ella. Pero como se trata de una historia ambientada en el béisbol, con Edward G. Robinson en el rol de un manager cascarrabias, encargado de ver el avance de los novatos, el cual tiene una bella hija (Vera Ellen), que recibe el asedio de algunos jugadores, que creen que ganándose su corazón, ablandarán al manager para que los recomiende al equipo grande, se establece el pequeño drama familiar, cuando Vera se enamora de Jeff Richards, un novato que no le agrada a Robinson, a pesar de sus facultades. Realizada en los años cincuenta, la historia transcurre en un ambiente noño, en que para nada el personaje de Vera Ellen, se anticipa en algo al sensual y carnal de Susan Sarandon en la excelente “La Bella y el Campeón”, también con telón de fondo el béisbol y sus novatos, en la cual Kevin Costner y Tim Robbins, se disputaban las atenciones de la Sarandon.
Más dejemos de lado esas trivialidades y efectivamente la parte interesante y trascendente de la carrera de Aldrich se inicia con su tercer film, el western “Apache” en el cual Burt Lancaster es el guerrero Massai que busca dignificar la lucha de su tribu, contra los voraces blancos. A la cual siguieron “Veracruz”, con su lucha de mercenarios yankies, al servicio, tanto del ejército juarista, como las fuerzas invasoras de Maximiliano en México y el excelente thriller “El Beso Mortal” con sus implicaciones en la guerra fría. Para más tarde tener problemas con el pentágono por su visión fría y descarnada del juego de los oficiales, por ganarse ascensos jugando con la vida de los soldados a su cargo en la dura cinta antibélica “¡Ataque!”. En 1960 filmaría en Aguascalientes el insólito western, por meter el tema del incesto en el viejo oeste, “Ultimo Atardecer”, protagonizado por Rock Hudson, Kira Douglas, Dorothy Malone y Carol Lynley. Recordables son igualmente sus filmes “Intimidades de una Estrella”; “La Leyenda de Lylah Claire”; “La Venganza de Ulzana”; “Dies Segundos al Infierno”; “El Vuelo del Fénix” y “Emperador del Norte”. Aunque para los fans del gore y los excesos de gran guignol, no puede dejar de mencionarse “¿Qué Pasó con Baby Jane?”.
El santón de la crítica norteamericana, Andrew Sarris, en su famoso libro “El Cine Norteamericano”, editado en español en 1970, por Editorial Diana, después de ubicar a Aldrich en el apartado de “Casi el paraíso”, nos señala: “ Robert Aldrich se perfila como uno de lo más vigorosos directores de los últimos cuatro lustros. Su estilo es notable por su violencia incluso en géneros en que la violencia es necesaria. Su obra va del elegante escapismo de ‘Veracruz’ y ‘Tal Como Somos’ a la protesta social explícita de ‘Apache y ‘¡Ataque!’ e ‘Intimidades de una Estrella’; del mobservar tonto del canalón en ‘¿Qué Pasó con Baby Jane?’ y ‘¡Calmate, dulce Carlota!’ al tratamiento genuinamente democrático de los que abandonan la escuela en ‘El Vuelo del Fénix’ y ‘Doce del Patíbulo’, este último filme de tanto éxito comercial que gracias a él Aldrich se compró su propio estudio. ‘El Beso Mortal’ es quizá su obra más desconcertante y reveladora, equilibrada precariamente en el límite más controvertido entre un género pasado de moda y una actitud trascendente hacia las consecuencias morales del género. Él Beso Mortal´ es no sólo la mejor adaptación cinematográfica de Mickey Spillane sino también un legado del espíritu anárquico de Aldrich”.
“A excepción de sus obras barrocas con Bette Davis y Joan Crawford, Aldrich puede ser clasificado como moralista en un mundo que es del hombre. Sus filmes tiene una firma característicamente personal, sobre todo a través de un puñado de personajes que lo siguen de un filme a otro. Al igual que otros estilistas poco apreciados de género como Nicholas Ray, Joseph Losey y Anthony Mann, Aldrich fue descubierto por críticos europeos mucho antes que los cronistas norteamericanos si dignaran fijarse en él. En los últimos años su fama ha variado de un filme a otro, pero ha logrado un buen grado de libertad como productor-director debido principalmente a una feliz combinación en que interviene la combustibilidad química de Bette Davis y Joan Crawford en ‘¿Qué Pasó con Baby Jane?’. Su forma de dirigir a sus actores suele crear una sutil locura en la pantalla; su estilo visual sugiere un mundo inestable lleno de situaciones extrañas y de transiciones difíciles. En sus películas aparecen invariablemente vestigios de decadencia y desorden, Incluso los títulos de sus películas menos importantes –‘Alerta en Singapur’, ‘Tal Como Somos’, ‘Diez Segundos al Infierno’, ‘Ultimo Atardecer’ y ‘Sodoma y Gomorra’- sugieren un estado de ánimo muy propio de la Decadencia de Occidente”.
...[Leer la nota completa]El atracadero o El muelle de Chris Marker
La ciencia-ficción es un género eminentemente literario y cuando mucho cinematográfico, salvo los trabajos de divulgación hechos por autores como Arthur C. Clarke o Isaac Asimov, sus relaciones con el ensayo son casi inexistentes puesto que los artículos de Clarke y Asimov son justamente formas de anular los elementos fantásticos del género; por esto es tan extraño encontrar una obra como La jetée de Chris Marker, que combina el ensayo cinematográfico y la narrativa fantástica y reflexiva de la ciencia-ficción más avanzada.
Lo terrible del caso es haberla desconocido por 43 años, bien porque no fue programada en alguna sala comercial del país en los años sesenta o por mi reticencia perpetua a convertirme en rata de cineclub y diletante de las vanguardias, el caso es que después de tanto tiempo pude verla en televisión con el título de El muelle.
Desde luego no encontré algo que no supiera ya por referencias de críticos o por haber visto la cinta 12 monos, de Terry Gilliam, de hecho esta pequeña obra maestra del viaje en el tiempo perdió mucho de la estimación que le tenía ante el relato original de Marker.
Más allá de la temática lo importante de esta media hora de proyección cinematográfica es que nunca se presumió película: en sus créditos se autonombra foto novela (Photo-romain), y resulta un producto lógico del fotógrafo, cineasta y antifascista profesional Chris Marker (Christian Francois Bouche-Villeneuve); en términos de lectura su planteamiento es el de un cuento de ciencia-ficción que alterna la tercera y la primera personar de narración, de esta manera su crónica de la sobrevivencia a una Tercera Guerra Mundial adopta un tono documental excepto hacia el final cuando ambos narradores confluyen para convertirla en una aterradora experiencia de amor y paradoja temporal.
De otra parte la narración visual es una sucesión de fotos fijas son pretensiones de generar movimiento visual, sigue la lógica de la historieta para plantear una tensión emocional creciente en la que nos sumerge hasta que deja paso al testimonio externo para que veamos con los ojos del personaje y con él creamos o que se planeta como absurdo, irreal y sin embargo realizable: el viaje en el tiempo a través del mundo onírico, de la acción de la mente sobre el universo y sus leyes.
Para el cine y aún para buena parte de la literatura el viaje en el tiempo ha sido una función de la mente sobre la materia, un efecto de algún tipo de magia parasimpática que hace al viajante sujeto de un sueño cuya realidad interna se impone aún cuando está ya en la vigilia; desde Un yanqui en la corte del rey Arturo, de Mark Twain, hasta los soñadores de Pide al tiempo que vuelva y aún de la propia Matrix, la realidad del hacer y transcurrir en su existencia está dado en el mundo del sueño, los diferentes despertares tamizarán el significado de esta otra-existencia en la no-vigilia y su ‘planteamiento vital hacia los espectadores, la única diferencia con un acto de fe es que el soñador tiene pruebas materiales de la realidad alternativa donde ha estado.
El personaje de Marker, Davos Hanich: el hombre, es sumido en profundo sueño hipnótico que paulatinamente le hace “viajar” a su propio pasado y finalmente le permite participar vivencialmente del recuerdo como de un mundo alternativo en donde participa de nuevas experiencias, especialmente del enamoramiento; pero todo es un experimento que ha de seguir adelante. El viaje en el tiempo obedece a la necesidad de encontrar respuestas ante la desesperanza por la aniquilación de la Tercera Guerra así que debe ser en todos sentidos y la recepción de futuro es catastrófica. Su desenlace paradójico será el motivo para que muchos años después Terry Gilliam realice 12 monos, pero cambia de signo el viaje en el tiempo y para hacerlo verosímil lo complica con tecnología.
La otra vertiente para viajar en el tiempo dentro del género es la iniciada por Herbert George Wells con La máquina del tiempo, donde este inglés pretende rebasar las propuestas “mentalistas” u oníricas para realizar el viaje (el que patentemente había sido inspirado por la aparición del psicoanálisis, puesto que la mayor parte de lo que llamamos pasado tan solo es la suma de recuerdos contenidos en la memoria individual o constatados por el acerbo colectivo de documentación, artefactos y testimonios, así pues la “materialización” del tiempo según los postulados de Einstein propicia que Wells proponga un viaje físico a través de la cuarta dimensión y con ello haga una apuesta aún más caótica de viaje en el tiempo que la de la mente.
Porque el viaje desde la perspectiva de producto mental puede quedar en planos de alucinación y fenómeno individual, o bien ser atribuido a procesos propios de la fe y la creencia religiosas (como el caso de los postulados de la Cienciología de Hubbard o de los escritos de Jack London en Vagabundo de las estrellas), si acaso como fenómenos paranormales del chamanismo (como los viajes de John Carter en Una princesa de Marte, de Rice Burroughs), pero al pretender una máquina que funcione fuera de las leyes de la física conocidas la problemática es enorme y siempre resulta en paradojas que se aplican antes de ser construida, como respecto a la cantidad de energía necesaria para realizar el viaje, las situaciones de la materia sometida a él, además de los efectos sobre el cuerpo y la mente humanos durante el mismo, y que Wells no planteó, pero han sido materia de discusión en toda la ciencia-ficción posterior, y en este berenjenal es donde William parece perder sitio.
El viaje de James Cole (Bruce Willis) hacia el pasado no es descrito adecuadamente, se supone que existe alguna clase de mecanismo que traslada al viajante a través del tiempo, pero solo al pasado, y ello provoca paradojas sucesivas que enriquecen el desarrollo dramático de su historia (encuentros y desencuentros que formalizan la emotividad de la pareja que será motivo de la historia central), pero carecen de justificación en la medida que ni hay señalamiento de un proceso “mentalista” que propicie el viaje (salvo la alucinación constante de Cole escuchando a interlocutores de otro tiempo en cualquier momento que se encuentre) ni hay una máquina de algún tipo que efectúe el desplazamiento directa o indirectamente.
Ademàs al suprimir el viaje al futuro (quizás por exigencias presupuestales, se inflaría demasiado la producción) suprimió la motivación primordial de la paradoja que ha de aceptar el “hombre” de Marker: la supresión de su posibilidad de amar largamente elaborada durante sus viajes al pasado.
De todas formas, aunque la obra de William conservará su estatus como película, la realización de La Jetèe, que podríamos entender mejor como El atracadero, en el sentido portuario de esta palabra, que indica las escolleras costeras donde se presta refugio a los barcos, mejor que El muelle, creado expresamente para ellos, un estatus debido a su realización como película, mientras que Marker hizo un ensayo narrativo demasiado adelantado para su época, difícilmente puede haber sido entendido a plenitud en una época donde apenas se comenzaba a tomar en cuenta la estética del comic como una forma válida de comunicación estética, y que ahora, en comparación con los nuevos ensayos fílmicos para llevara la pantalla la historieta resulta refrescante y más avanzada que muchos esfuerzos de costo mucho mayor.
Filmografìa:
El muelle, o el atracadero. (La jetée). D. Chris Marker. Con : Jeran Negronì (narrador), Helene Chatelaine, Davros Hanich. Guiòn: Ch. Marker. FRAN/ALEM. 1962.
Pide al tiempo que vuelva. (Somewhere in time). D. Jeannot Szwarc. Con: Christopher Reeve, Jane Seymour, Christopher Plummer. Guiòn: Richard Matheson. EUA/GB. 1980
Matrix. D. Hnos. Warchowsky. Con: Keanu Reeves, Laurence Fishburne, Carrie-Ann Moss. Guiòn : Andy y Larry Warchowsky. EUA. 1999.
12 monos. (Twelve monkeys). D. Terry Gilliam. Con: Bruce Willis, Joseph Melito, Madeline Stowe, Brad Pitt. Guiòn: David Webb Peoples. GB. 1995.
Henry Hathaway: sus películas
Director:
Nació el 13 de marzo de 1898, en Sacramento, California, Estados Unidos
Murió el 11 de febrero de 1985, en Hollywood, California, Estados Unidos
Nombre de Pila: Marquis Henri Leonard de Fiennes
Nominado en una sola ocasión al Oscar de Mejor Director, sin ganarlo.
Hijo de la actriz Jean Hathaway y del actor y representante teatral Rhody Hathaway, no es de extrañar que en su infancia Henry actuara en teatro y algunas películas en calidad de extra, pero al terminar la Primera Guerra Mundial, enfocó sus baterías detrás de las cámaras, en diversas labores, hasta que fue asistente de dirección con personajes de la talla de Allan Dwan, Josef von Sternberg, Fred Niblo y Victor Fleming, hasta que en 1932 debutó como director en western clase “B” en la Paramount, para más tarde irse a la 20th Century Fox. En el primero rodó 18 películas y en el segundo 30, pero como su contrato con la Fox era anual, eso le permitió filmar en otros estudios, al igual que producir algunas películas por su cuenta. En sentido estricto Henry Hathaway no está considerado entre los grandes autores-directores, pero de cierta manera es algo más que un mero artesano, aunque su fama la debe más que nada a su capacidad técnica y su gran oficio para desempeñarse con soltura en todos los géneros, aunque destacó más en los de acción, como el western, thriller, policiaco, bélico y aventuras, pues fue alguien que sabía sacar mucho provecho de la filmación en exteriores. Sabía combinar o hacer hibridaciones genéricas como podría ser el caso de sus westerns “Dos Contra el Destino” y “Poker de la Muerte”, que también podrían ser tildadas o encasilladas como muestras de “cine negro” o policiaco en el oeste, por mencionar sólo a estos dos. Un repaso somero a su filmografía, para un cinéfilo de un poco más de cincuenta años, le provocará gratos recuerdos, pues varias de ellas, aparte de ser éxitos de taquilla, fueron muy populares entre los espectadores, independientemente de quién fuera su realizador. Hathaway se ufanaba de que “para ser un buen director hay que ser un hijo de puta. Yo soy un hijo de puta y lo sé”; lo cual de ninguna manera es una exageración, ya que solía tener conflictos con casi todas las estrellas de sus filmes y de varias películas fue echado fuera de su rodaje debido en parte a ello, como fue el caso de sus conflictos con Kim Novak, Van Johnson y Marilyn Monroe, entre otros, pero independientemente del ambiente de tensión que provocaba en sus rodajes, si podemos encontrar una obra homogénea, con varias virtudes para la acción y con gran acierto plástico en sus composiciones que hacen agradable la visión de sus películas.
1932.- Heritage of the Desert (EL LEGADO DE LA ESTEPA) Int.- Randolph Scott, Sally Blane y J. Farrell MacDonald
1932.- Wild Horse Mesa (CAZADORES DE CABALLOS SALVAJES) Int.- Randolph Scott, Sally Blane y Fred Kohler
1933.- The Thundering Herd.- Int. Randolph Scott, Barbara Fritchie y Monte Blue
1933.- Under the Tonto Rim.- Int. Stuart Erwin, Verna Hillie y Raymond Hatton (En España ESTABA ESCRITO)
1933.- Sunset Pass (EL PASO DEL OCASO) Int.- Randolph Scott, Tom Keane y Kathleen Burke
1933.- Man of the Forest (LA VENGANZA DEL LEON) Int.- Randolph Scott, Verna Hillie y Harrey Carey (En España EL HOMBRE DEL BOSQUE)
1933.- To the Last Man.- Int.- Randolph Scott, Esther Ralston y Noah Beery
1934.- Come on Marines (ADELANTE MARINERO) Int.- Richard Arlen, Ida Lupino y Roscoe Karns
1934.- The Witching Hour (HORA EMBRUJADA) Int.- Guy Standing, John Halliday y Judith Allen
1934.- The Last Round-Up ( EL ULTIMO RODEO) Int.- Randolph Scott, Barbara Fritchie y Monte Blue
1934.- Now and Forever (AHORA Y SIEMPRE) Int.- Gary Cooper, Carole Lombard y Shirley Temple
1935.- The Lives of a Bengal Lancer (TRES LANCEROS DE BENGALA) Int. Gary Cooper, Franchot Tone, Richard Cromwell y Kathleen Burke (Nominado al Oscar de Mejor Director)
1935.- Peter Ibbetson (EL AMOR ES ETERNO) Int. Gary Cooper, Ann Harding y John Halliday. (En España: SUEÑO DE AMOR ETERNO)
1936.- I Loved a Soldier.- Int. Marlene Dietrich, Charles Boyer y Margaret Sullavan
1936.- The Trail of the Lonesome Pine (HERENCIA DE MUERTE) Int.- Sylvia Sidney, Henry Fonda y Fred MacMurray
1936.- Go West Young Man.- Int. Mae West, Warren William y Randolph Scott
1937.- Lest We Forget (Codirigida con Richard Thorpe) Int. Gary Cooper, Robert Taylor y Allan Jones (Cortometraje)
1937.- Souls at Sea (ALMAS EN EL MAR) Int.- Gary Cooper, George Raft y Frances Dee
1938.- Spawn of the North (LOBOS DEL NORTE) Int.- George Raft, Henry Fonda y Dorothy Lamour
1939.- The Real Glory (LA ULTIMA FRONTERA) Int.- Gary Cooper, Andrea Leeds y David Niven (En España: LA JUNGLA EN ARMAS)
1940.- Johnny Apollo (APOLO, ME LLAMAN) Int.- Tyrone Power, Dorothy Lamour y Edward Arnold (En España: JOHNNY APOLLO)
1940.- Brigham Young (HIJOS DE DIOS) Int.- Tyrone Power, Linda Darnell, Dean Jagger
1941.- The Shepherd of the Hills (DESTINO DE SANGRE) Int.- John Wayne, Betty Field y Harry Carey
1941.- Sundown (CUANDO TERMINA EL DIA) Int.- Gene Tierney, Bruce Cabot y George Sanders
1942.- Ten Gentlemen from West Point (DIEZ CABALLEROS) Int.- George Montgomery, Maureen O’Hara y John Sutton (En España: DIEZ HEROES DE WEST POINT)
1942.- China Girl (INFIERNO EN LA TIERRA) Int.- Gene Tierney, George Montgomery y Lynn Bari
1943.- A Lady Takes a Chance (¡ARRIESGATE MUJER!) (Rodó parte del filme pero el crédito fue para William A. Seiter) Int.- Jean Arthur, John Wayne y Charles Winniger
1944.- Home in Indiana (AMORES A LOS QUINCE) Int.- Walter Brennan, Jeanne Crain y June Haver
1944.- Wing and a Prayer (ALAS Y UNA PLEGARIA) Int.- Don Ameche, Dana Andrews y William Eythe
1945.- Nob Hill (BESOS ROBADOS) Int.- George Raft, Joan Bennett y Vivian Blaine
1945.- The House on 92nd Street (LA CASA DE LA CALLE 92) Int.- William Eythe, Lloyd Nolan y Signe Hasso
1946.- The Dark Corner (ENVUELTO EN LA SOMBRA) Int.- Lucille Ball, Clifton Webb, William Bendix y Mark Stevens
1947.- 13 Rue Madeleine (13 RUE MADELEINE) Int.- James Cagney, Annabella y Richard Conte
1947.- Kiss of Death (EL BESO DE LA MUERTE) Int.- Victor Mature, Brian Donlevy, Colleen Gray y Richard Widmark
1948.- Call Northside 777 (YO CREO EN TI) Int.- James Stewart, Richard Conte y Lee J. Cobb
1949.- Down to the Sea in Ships (CAPITANES DEL MAR) Int.- Richard Widmark, Lionel Barrymore y Dean Stockwell (En España: EL DEMONIO DEL MAR)
1950.- The Black Rose (LA ROSA NEGRA) Int. Tyrone Power, Orson Welles, Cecile Aubrey y Jack Hawkins (En España LOS CABALLEROS DE LA ROSA NEGRA)
1951.- You’re in the Navy Now (DISLOQUE A BORDO) Int.- Gary Cooper, Jane Greer y Millard Mitchell
1951.- Fourteen Hours (HORAS DE ESPANTO) Int.- Paul Douglas, Richard Basehart, Barbara Bel Geddes, Debra Paget y Grace Kelly
1951.- Rawhide (DOS CONTRA EL DESTINO) Int.- Tyrone Power, Susan Hayward, Hugh Marlowe, Jack Elam. (En España. EL CORREO DEL INFIERNO
1951.- The Desert Fox: The Story of Rommel (EL ZORRO DEL DESIERTO) Int.- James Mason, Jessica Tandy y Cedric Hardwicke. (En España: ROMMEL: EL ZORRO DEL DESIERTO)
1952.- Diplomatic Courier (MISION PELIGROSA EN TRIESTE) Int. Tyrone Power, Patricia Neal y Stephen McNally (En España: CORREO DIPLOMATICO)
1952.- O. Henry’s Full House (RISAS Y LAGRIMAS) (El segmento “The Clarion Call”) Int.- Dale Robertson y Richard Widmark (En España: CUATRO PAGINAS DE LA VIDA)
1953.- Niagara (TORRENTE PASIONAL) Int.- Marilyn Monroe, Joseph Cotten y Jean Peters (En España: NIAGARA)
1953.- White Witch Doctor (LA BRUJA BLANCA) Int.- Susan Hayward, Robert Mitchum y Walter Slezak (En España: LA HECHICERA BLANCA)
1954.- Prince Valiant (EL PRINCIPE VALIENTE) Int.- James Mason, Janet Leigh, Robert Taylor, Debra Paget y Sterling Hayden
1954.- Garden of Evil (JARDIN DEL MAL) Int.- Gary Cooper, Susan Hayward, Richard Widmark, Cameron Mitchell, Victor Manuel Mendoza, Rita Moreno y Hugh Marlowe. (En España: JARDIN DEL DIABLO)
1955.- The Racers (EL CIRCUITO INFERNAL) Int.- Kirk Douglas, Bella Darvi, Gilbert Roland, Katy Jurado, Lee J. Cobb y Cesar Romero (En España: HOMBRES TEMERARIOS)
1956.- The Bottom of the Bottle (MIEDO Y RENCOR) Int.- Van Johnson, Joseph Cotten y Ruth Roman (En España: BARRERAS DE ORGULLO)
1956.- 23 Paces to Baker Street (23 PASOS AL ABISMO) Int.- Van Johnson, Vera Miles y Cecil Parker (En España: 23 PASOS A BAKER STREET)
1957.- Legend of the Lost (LEYENDA DE LOS PERDIDOS) Int.- John Wayne, Sophia Loren y Rossano Brazzi (En España: ARENAS DE MUERTE)
1958.- From Hell to Texas (VENDETA BARBARA) Int.- Don Murray, Diane Versi y Chill Wills (En España: DEL INFIERNO A TEXAS)
1959.- Woman Obsessed (OBSESION PASIONAL) Int.- Susdan Hayward, Stepehn Boyd y Barbara Nichols
1960.- Seven Thieves (SIETE LADRONES) Int.- Rod Steiger, Joan Collins y Edward G. Robinson
1960.- North to Alaska (FURIA DE ALASKA) Int.- John Wayne, Stewart Granger, Capucine y Fabian (En España: ALASKA, TIERRA DE ORO)
1962.- How the West Was Won (LA CONQUISTA DEL OESTE) (Los segmentos “The Rivers”, “The Plains” and “The Outlaws”) Int.- Gregory Peck, Debbie Reynolds, James Stewart, Carroll Baker.
1964.- Circus World (EL FABULUOSO MUNDO DEL CIRCO) Int.- John Wayne, Rita Hayworth, Claudia Cardinale y Richard Conte
1964.- Of Human Bondage (SERVIDUMBRE HUMANA) (Sin crédito al abandonar el rodaje, por problemas con la productora y Kim Novak. Se le acreditó a Ken Hughues) Int.- Kim Novak, Laurence Olivier y Robert Morley
1965.- The Sons of Katie Elder (LOS HIJOS DE KATIE ELDER) Int.- John Wayne, Dean Martin, Earl Holliman y Martha Hyer. (En España LOS CUATRO HIJOS DE KATIE ELDER)
1966.- Nevada Smith (NEVADA SMITH) Int.- Steve McQueen, Arthur Kennedy, Suzanne Pleshett, Karl Malden y Brian Keith
1967.- The Last Safari (EL ULTIMO SAFARI) Int.- Stewart Granger, Kaz Garas y Gabriella Licudi
1968.- 5 Card Stud (POKER DE LA MUERTE) Int.- Dean Martin, Robert Mitchum, Inger Stevens y Roddy McDowell
1969.- True Grit (TEMPLE DE ACERO) Int.- John Wayne, Glen Campbell, Kim Darby y Robert Duvall (En España: VALOR DE LEY)
1971.- Raid on Rommel (COMANDOS CONTRA ROMMEL) Int.- Richard Burton, John Colicos y Clinton Greyn (En España: COMANDO EN EL DESIERTO)
1971.- Shoot Out (SU VENGANZA ERA MATAR) Int.- Gregory Peck, Pat Quinn, Robert F. Lyons y Susan Tyrell (En España: CIRCULO DE FUEGO)
1974.- Hangup.- Int.- William Elliott, Mark Bye y Cliff Potts. (En España: CHANTAJE CRIMINAL)
Jardín del Mal: Garden of evil
“Jardín del Mal es un filme puramente aventurero, de fuerza física y escenarios espectaculares de impecable reparto y filiación clásica”.
Quim Casas
En el año de 1953 la 20th. Century Fox, dentro de su febril lanzamiento del cinemascope, con la célebre “El Manto Sagrado”(The robe, 1953) rodó ese año tres interesantes westerns que fueron estrenados en 1954, los cuales fueron, en orden de su estreno: “Almas Perdidas” (River of no return), único del género que dirigió Otto Premniger con gran acierto técnico; “Jardín del Mal” (Garden of evil) filmado en escenarios naturales de México y “Lo Que la Tierra Hereda” (Broken lance) de Edward Dmytryck y del cual pueden encontrar en este blog de http://www.cineforever.com/ un comentario sobre el mismo.
Los tres directores, con sus debidas diferencias, dentro de sus características preocupaciones por los encuadres y la puesta en escena, sobre todo en escenarios naturales, supieron manejar adecuadamente el nuevo formato, para ofrecernos tres excelentes westerns, que cualquier aspirante a adentrarse en el mundo de las cintas de “vaqueros”, debe de tener en su videoteca o aprovechar su proyección en televisión, por los canales de TCM classic Hollywood y Cinecanal Classic, donde suelen ser programados, con, cierta regularidad, en esta temporada.
El veterano director Henry Hatahawy, quién se iniciara en la dirección en 1932 con “El legado de la estepa” (Heritage of the desert), primero de una serie de ocho westerns “B”, sobre adaptaciones en obras de Zane Grey, protagonizados casi todos por Randolph Scott, regresó, prácticamente al género de su aprendizaje en la técnica cinematográfica, a mediados de los cincuenta, aunque ahora con gran presupuesto vía “Jardín del Mal”, que fuera su segunda cinta en cinemascope, pues ya se había estrenado, en dicho formato, en la apreciable adaptación de la historieta dominical “El Príncipe Valiente”, utilizando adecuadamente los diversos paisajes mexicanos, en su filme, que como dijera Quim Casas en su libro “El western” es “puramente aventurero”, lo cual de ninguna manera es una tacha, ni en aquellos lejanos años cincuenta en que disfrute de la visión de “Jardín del Mal”, en reiteradas ocasiones desde su estreno en el cine Colonial de Aguascalientes, ni ahora en que puedo disponer de su disfrute en dvd y seguir gozando con su clasicismo y orotodoxia westerniana, con un Richard Widmark en su rol del tahúr “filosofo”, que prácticamente les roba la película a Gary Cooper y Susan Hayward, con sus brillantes diálogos, que van poniendo chispa al viaje de un grupo de hombres, contratados por una mujer, para ir a rescatar a su esposo, atrapado, a consecuencia de un derrumbe, en su mina, localizada en una región inhóspita, donde merodea un grupo de indios, que están a su acecho para darles caza.
En rigor no es nada complicada la trama, pero lo que lo mantiene a uno en el pleno goce, es el como Hathaway, a partir de una historia de Fred Freinberg y William Tunberg, que en esos años iniciaban su carrera, sobre todo de escritores de westerns para televisión y con un sólido guión del veterano en esos menesteres Frank Fenton, conseguía Hathaway, uno de sus westerns más solidos.
Quim Casas en la revista Dirigido en un estudio sobre la obra de Henry Hathaway, publicado en las ediciones de diciembre de 1998 y enero de 1999, respectivamente, en donde amplia su acercamiento al director, con mayor detalle que en el libro citado anteriormente, al referirse al uso del nuevo formato en “El Príncipe Valiente” comenta: “Hathaway, como Ford y Lang, expresó siempre una cierta repulsa hacia el Scope pero, como ellos, consiguió logros de gran plasticidad y economía visual. Nunca en Hathaway los planos horizontales tienen detalles, personajes u objetos de relleno. El cineasta sabe trabajar muy bien la oposición entre las formas del Scope y las líneas verticales del castillo de Camelot, por ejemplo, pero es en el exterior donde se siente más cómodo: la inserción de las formas humanas en picado, aprisionadas entre la arena y el agua de la costa inglesa, o los movimientos de Valiente en lo alto de unos árboles que le sirven de refugio ante las flechas de sus enemigos, o las evoluciones de la embarcación de Boltar en el inicio, o la contemplación del paisaje que circunda el castillo de Arturo en Pendragón a partir de la mirada maravillada de Valiente, son pruebas del saber usar el espacio cinematográfico”. Todo lo anterior tendrá sus equivalente visual en “Jardín del Mal”, con todo y el uso de la lluvia de flechas, en el ataque final de los indios, cuando tienen atrapados a Cooper, Hayward y Widmark, en el angosto camino en el precipicio, con el agregado de un mayor número de escenarios cambiantes, aprovechando la diversa topografía del suelo mexicano.
En España “Garden of evil” pasó con el título de “Jardín del Diablo” lo cual le permite a Casas establecer su comentario sobre el filme, en el citado ensayo de la revista Dirigido en estos términos: “El Jardín del Diablo. Dos conceptos antagónicos en un mismo título, pero perfectamente comprensibles a medida que avanza la película, o lo que es lo mismo, al ritmo que el heterogéneo grupo protagonista transita el silencio de la naturaleza cambiante. El Jardín del Diablo es una película mineral y vegetal, que se inicia en una bahía, al de una pequeña localidad mexicana enclaustrada entre montañas y concluye en lo más alto de las mismas, en el lugar al que acuden pistoleros hieráticos e insondables (Gary Cooper), jugadores de fortuna (Richard Widmark), aventureros (Camneron Mitchell) o mujeres que intentan salvar a su marido (Susan Hayward). Hathaway encuadra a los personajes en una cantina de arcadas de arcilla iluminadas con luz azulada o tapados por una palmera, minimizados en la inmensidad de los montes, acorralados en un estrecho precipicio convertido en trampa mortal, humedeciéndose el corazón en un frondoso bosque, perdidos en el desolador espacio de una vieja iglesia situada en un territorio desolador en el que sólo habitan indios y locos buscadores de oro, el fin del mundo, el jardín del diablo. Vuelta a ver, la película no resiste la debilidad de su guión, aunque aún sorprende la partitura de Bernard Herrman y nos devuelve, agradecida, el reflejo de un western que es a la vez telúrico, épico y reflexivo, un género en sí mismo”. Si por debilidad del guión, entiende Casas, lo previsible de su desenlace, eso sería razón suficiente para desechar infinidad, no solamente de westerns, sino de película de género, las cuales no apuestan a la originalidad o trascendencia de su hipotético mensaje de “compromiso social”, sino simplemente a saber narrarnos una historia, que nos mantendrá sentados en nuestros asientos por espacio de hora y media o dos, sin mayores complicaciones que disfrutando de buen cine.
Por cierto que en la escena de la cantina Rita Moreno hace una sentida interpretación de la canción “La Negra Noche” debida al filosofo Emilio Uranga, con un acompañamiento de guitarra de Antonio Bribiesca. En esa secuencia hace su aparición Víctor Manuel Mendoza, defendiendo a la chica de un tipo que la quiere molestar, advirtiéndole a los “gringos” Cooper y Widmark que es su chica. Eso se da al principio de la cinta y cuando Widmark está admirando embelesado a la Moreno cantar en español, le comenta a Copper: “He descubierto que las mujeres guapas hablan la misma lengua en todas partes”. Cooper le pregunta: “¿Qué lengua hablan las feas?”, para replicar Widmark: “No las he escuchado jamás”, estableciendo así, Frank Fenton, con ese ingenioso dialogo las características que nos harán grato el personaje de Widmark, quién siempre tendrá la frase adecuada para apostillar las diferentes situaciones por las que atravesara el grupo en su excursión de rescate, motivada más por ambiciones pecuniarias y la posibilidad de hacerse fácilmente de una mina, que por ir a auxiliar a un minero (Hugo Marlowe) atrapado en su mina. Codicia que fue seguramente la que llevó al crítico A. H. Weiler del New York Times, a comentar en el estreno de “Jardín del Mal” que veía en su trama “ciertas reminiscencias de “El Tesoro de la Sierra Madre”, aunque le impresionaron más los diversos escenarios de la campiña mexicana, captados a plenitud por el cine fotógrafo Milton R. Krasner. “Jardín del Mal” está programada a ser proyectada en televisión en Cinecanal Classics, este mes de agosto el día 6 a las 18.15 horas (tiempo de México); el 7 a las 9.15 horas; el 19 a la 6.25 horas; el 20 a las 1.10 horas y el 30 a las 3.05 horas; pero también esta disponible en dvd, con la ventaja de que pueden encontrarla en el formato original y disfrutar de un filme en que se hace un buen uso del cinemascope.
...[Leer la nota completa]Caballero de la noche, paradojas del hiperrealismo
La historieta nació con el signo de la comedia, justamente con el modelo de la comedia del Arte italiana: caricaturizando personajes y situaciones fundamentales mediante tramas prototipo, de hecho en los Estados Unidos se les bautizó como “comic books” y uno de los primeros fue la revista Detective Comics (DC), a la que han pertenecido de origen Superman y Batman, personajes cuya genealogía en el cine cubre casi un siglo de realizaciones y ahora se corrompe con El caballero de la noche, de Chris Nolan.
En máscaras como la de Colombina, Polichinela y Arlequín se plasman emociones fundamentales en signo de exageración y actitud extrema, con tanto éxito que el Arlequín se confunde con el bufón de la baraja de poker, el “Guasón” de Batman, que de alguna forma es la contrapartida del héroe y su complemento y motivación vital: representa el caos desatado e imperante por encima del orden social y racional, esta es la forma en que desde su inicio en las DC ha sido factor de violencia y brutalidad desatadas: abusando de Robin, asesinando a Batichica, entrando y saliendo del manicomio de Arkham cada vez que el hombre murciélago vacila en su tarea contra el crimen y lo reinicia en el propósito original de buscar cierta justicia.
Bob Kane creó al Guasón con el signo de Némesis, como el Hyde para Bruno Díaz (Bruce Wayne) que acentuara su moralidad timorata surgida como respuesta a la desesperación social tras la gran caída de la economía estadounidense (y mundial) en los años treinta, y éste fue el carácter que le devolvió Tim Burton en su versión de Batman con Michael Keaton; desde la perspectiva de la Comedia del Arte Jack Nicholson alcanzó la perfección con su Guasón, pero esa caricatura burlesca no podía ajustarse al personaje de Christian Bale, ese que fue entrenado en los Himalayas por Ras’al Gul (Liam Neeson), adentrado en la esencia del mal y que superó todo con una racionalidad desconcertante.
Heath Ledger como Guasón fue transformado en un esquizofrénico total cuya inteligencia es un verdadero reto a la racionalidad mecánica de Batman y de la sociedad, para poder enfrentarlo Bruce Wayne deberá abandonar la moral timorata y convertirse en el prototipo encarnado por el James Bond de Ian Flemming, con todo y cinismo desconcertante envuelto en glamour misógino, y su desenvolvimiento social tuvo que dar paso a elementos hiperrealistas que convirtieron a la cinta en una de las más violentas filmadas en lo que va del siglo, aún considerando los experimentos en Gore de Tarantino y Rodríguez.
Y es que el hiperrealismo sitúa su lugar en el cine a partir del filme policiaco, es un análisis de la corrupción y la violencia urbanas que lleva a extremos la presentación de sus alegatos para convencernos de que el llamado “mal” está a nuestro lado, en medio de nuestra vida cotidiana, y la historieta tiene un signo contrapuesto, pretende desentrañar lo oculto del hombre y de la sociedad disfrazándolo de fantasía, caricaturizando la realidad para introducirnos en las esencias de situación que cada personaje vive para nosotros, y el director Chris Nolan juega a confundirnos entre la realidad del cómic y la que vivimos cotidianamente, rompe las reglas de la ficción en papel de estraza (de pulpa, pues) como para convencernos de que el caos social se debe a que no vemos lo situado frente de nosotros, solo que un personaje de historieta no es buen paideuta.
En definitiva el cine cumple una función educativa para la sociedad desde que apareció, pero no es una formación coherente y definitoria, sino un complemeto existencial a las experiencias cotidianas, especialmente las emotivas, aunque los paralelismos con ciertos tipos de educación formal, como en el caso de la propaganda fílmica que muchos regimenes han fomentado para guiar a sus pobladores, permiten afirmar que el medio tiene influencia en las conductas sociales, si bien esto es sumamente difícil de comprobar científicamente, el caso res que cuando se suman fenómenos de comunicación como en cine, la televisión y las historietas, debería de haber una conducta asociada con el cine que sea mensurable, pero el caso es que no se hace asi y sin embargo los efectos de una cinta como Caballero de la noche debería estudiarse con más cuidado, porque forma parte de todo un corpus temático y dramático que afecta a la industria de todo el planeta.
Es el caso que un tratamiento de la violencia como el dado a esta cinta no la fomenta sino la justifica, todo en la trama de Caballero de la noche responde a una realidad extracinematográfica conocida o sospechada por cualquier habitante de una ciudad moderna, es decir refleja una realidad particular de la época y propone una visión catastrofista del mundo: especialmente mediante la aplicación de criterios que parecen ligados a la teoría del caos que se ilustra con la presencia y razonamiento del Guasón, de forma tal que en este caso es el personaje que encarna al postmodernismo, a ese agotamiento en la confianza de hacia o racional como forma de comprender y vivir el mundo.
Porque en general el Guasón de Ledger es el resultado de una construcción paulatina de personajes que reflejen al ser humano del siglo XXI: ese decepcionado habitante de la multitud cuya única posibilidad es la defensa ante el estado y los consorcios, es la pesadilla viva del mundo que ha dejado de lado la racionalidad para vivir la supervivencia bruta en un mundo donde el individuo cada vez más está pendiente de la voluntad del poder para su existencia, que contempla la destrucción del planeta, de la sociedad racional y hasta de la vida comunitaria como forma de protección: cada día más la comunidad es la condición destructiva de la individualidad a pesar de la ley y de la buena voluntad de algunos, es el postmodernismo en pleno.
Entre los alegatos más fuertes del Guasón en su diálogo con Batman está una apología de la teoría del caos de Heisenberg, una teoría que justifica cualquier cosa, que da justificación al crimen, a la corrupción, al ceder cada día más a la violencia y a la regresión a lo salvaje en plena civilización, que niega la historia y la continuidad del paso humano por el planeta, que hace de la historia tan solo una justificación del poder y que lo combate con ferocidad destruyendo todo lo que en él pudiese haber de benéfico, tal y como hace el Guasón con Harvey Dent (Aaron Eckhart) convirtiéndolo en dos caras, el otro personaje magistral en la serie anterior, esa vez dirigido por Joel Shumaker y encarnado por Tommy Lee Jones, y o convierte en un despojo lastimoso de la autoridad y el liderazgo.
Aquí es donde actúa la función crítica del lector de películas: efectivamente se ha corrompido el género, hay demasiadas muestras de que el cine fantástico tiende a reforzar la idea de que el individuo está indefenso y debe aceptarlo, pero también está la sutileza de directores como Chris Nolan, que introducen una nueva manera de aproximarnos a la violencia y sus fuentes, que no toca para nada cuestiones ideológicas y sin embargo las tiene como sustrato fundamental de su relato, que aborda el mito destruyéndolo para revalorarlo y darnos nueva luz en la visión del cine y del mundo que lo produce: no todo apesta en Dinamarca, algo huele sutilmente a salvación razonable, en poder acabar el proyecto de convivencia racional que propuso la modernidad de los siglos anteriores, y no solamente el vacío existencial y fundamental que nos proponen héroes como Indiana Jones o Hancock.
Filmografía:
Batman, el caballero de la noche. (The dark Knight). D. Chris Nolan. Con: Christian Bale, Michael Kane, Heath Ledger, Gary Oldman, Aaron Eckhart. Guión: _. EUA. 2008.
Batman.D. Tim Burton. Con: Michael Keaton, Jack Nicholson, Kim Basinger, Jack Palance. Guión: San Ham con base en la historieta de Bon Kane. EUA. 1989.
Batman Eternamente. (Batman Forever). D. Joel Shumacker. Con: Val Kilmer, Tommy Lee Jones, Jim Carey, Nicole Kidman. Guión: Lee Batchler, basado en la historieta de Bob Kane. EUA/GB. 1994.