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Archivo para 1 February 2008

Jack Palance: sus películas

Publicado el 1 February 2008, 3:00 pm, por Gustavo Arturo de Alba. Comments Off. Archivado bajo General.

Actor

Nació el 18 de febrero de 1919, en Lattimer Mines, Pensylvania, Estados Unidos.
Murió el 10 de noviembre de 2006, en Montecito, California, Estados Unidos, de causas naturales.
Estatura: 6’4” (1.93 mts.)
Nombre de Pila Volodymyr Palanyuk. En el teatro y el cine también utilizó el
Walter Jack Palance y Walter Palance, hasta adoptar en definitiva el de Jack Palance
Nominado al Oscar de Mejor Actor Secundario en tres ocasiones, ganándolo en 1991.

1950.- Panic in the Streets (PANICO EN LAS CALLES) (Crédito de Walter Jack Palance) …. Blackie
1950.- Halls of Montezuma (HASTA EL ULTIMO HOMBRE) (Crédito Como Walter {Jack} Palance) Pigeon Lane
1952.- Sudden Fear (MIEDO SUBITO) (Crédito de Jack Palance) Lester Blaine (Nominado al Oscar de Mejor Actor Secundario)

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Invasores, nunca partes segundas, o terceras…

Publicado el 1 February 2008, 9:00 am, por Héctor Enrique Espinosa Rangel. Comments Off. Archivado bajo General.

Clásico es aquello que forma clase (Perogrullo dixit), un concepto difícil de manejar cuando se trata de las artes, especialmente del cine, donde cada género tiene sus propios modelos y la ciencia-ficción ha forjado dificultosamente los suyos, como en el caso de “Muertos vivientes”, que hizo furor en los años cincuenta.

El tema clásico por excelencia del género es la invasión a la tierra, desde que H. G. Wells escribió “La guerra de los mundos”, la paranoia bélica de los alienígenas finiquitando a la humanidad ha recibido múltiples tratamientos fílmicos, algunos de ellos tan importantes como el de George Pal para la novela de Wells o la de Camerino Menzies para la guerra contra discos voladores de otros mundos.

Las maneras más singulares de abordar el tema están en “La cosa de otro planeta” y “Muertos vivientes”, que plantean el aniquilamiento humano sin violencia, simplemente sustituyendo a los individuos uno a uno, un procedimiento sórdido e indetectable en principio, hasta que el protagonista principal nos lo comunica a sabiendas de que no le creeremos.

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