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Archivo para 6 December 2007

Los Sobornados de Fritz Lang

Publicado el 6 December 2007, 9:00 am, por Gustavo Arturo de Alba. Comments Off. Archivado bajo General.

En los años cincuenta, en Aguascalientes, los jesuitas atendían el Colegio Margil, donde tenían un cinito dominical, al cual solía ir, cuando en los grandes de la Cadena “Circuito Montes” exhibían películas para adultos. El hecho de ser manejado por los jesuitas era ya una garantía para no tener que pasar por la aduana de mi mamá el permiso correspondiente, una vez que se había corroborado la clasificación que tenían las cintas a proyectar en el auditorio del Colegio, ubicado entonces en la calle de Alvaro Obregón. Allí pude ver a los nueve o diez años “Los Sobornados” (The big heat, ‘53) dirigida por Fritz Lang, cuya clasificación debió ser, por lo menos, de “B3” (para mayores con restricciones) o “C1” (sólo para adultos), pero al no tener escenas de sexo atrevido, ya no digamos explicito como ahora se estila, al encargado del cinito debió parecerle solamente un entretenido policíaco con algo de balaceras y violencia, pero nada que no pudieran ver los chiquillos de la época.

Ahora que fue programada en el canal de TCM Classic Hollywood, en el mes de noviembre, como parte de las cintas del ciclo dedicado al “cine negro” (Film Noir), me propuse verla, pues desde aquellos años, en que por única ocasión la ví, me gusto e impresionó por su gran dosis de violencia sugerida, tal y como se estilaba en la época, quedándome fijas en el recuerdo dos escenas, las cuales forman parte de mi catalogo de preferidas y pareciera, por la nitidez con las que podía recuperarlas al evocarlas haberlas visto ayer y no allá por 1958. La primera es cuando el detective Dave Bannion (Glenn Ford) se pone a jugar con su hija en la sala de su casa. La esposa le pide las llaves del auto, para ir al supermercado a comprar algo que se le olvidó para la cena. Hay un acercamiento al switch. Regresamos a la casa, escuchamos una explosión. Bannion sale y ve el auto en llamas y a su esposa atrapada. Es inútil tratar de sacarla. Lang filma la secuencia, casi en su totalidad, como si la estuviéramos viendo a través de los ojos de Ford, estableciendo de inmediato una relación entre los espectadores y el personaje, al sentir prácticamente la misma desesperación e impotencia del personaje, sabedores de que esa bomba ha matado a una persona inocente, al estar dirigida a Bannion.

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