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Clark Gable: Arquetipo del macho (IV Parte)

Publicado el 3 December 2007, 9:04 am, por Gustavo Arturo de Alba. Comments Off. Archivado bajo General.

“Clark Gable era el rey de un imperio llamado Hollywood. El imperio ya no es lo que era… pero el rey no ha sido destronado ni siquiera después de muerto”.
Joan Crawford.

Como señalábamos en las anteriores entregas Clark Gable mantenía una relación clandestina (que todo mundo conocía) con Carole Lombard, con la cual deseaba casarse, sin embargo no contaba con el dinero suficiente para finiquitar su relación matrimonial con Rhea Langham y por ello aceptó a regañadientes el rol de Rhett Butler en “Lo Que El Viento Se Llevó”, así una vez superado el escollo pecuniario vino el divorcio con Rhea Langham y el consiguiente matrimonio con Carole Lombard el 20 de marzo de 1939. A pesar de que Carole y Gable trabajaron juntos en 1932 en la cinta “Crisis de Hombres” (No Man Of Her Own), su romance no data de esa época. Al contrario sus relaciones en la filmación fueron tirantes, con bromas pesadas por parte de la actriz haciendo mofa de las ya célebres orejas del actor quién apenas era una promesa en pos del estrellato, mientras la Lombard era una de las principales figuras de la Paramount. También se contrapuso en su camino el hecho de estar casada con William Powell, en tanto Gable mantenía una apasionada relación amorosa con la influyente Joan Crawford, quién le estaba ayudando a consolidarse en la MGM. El romance de Gable y Lombard se inició en febrero de 1936 durante una fiesta ofrecida por John Hay Whitney en su casa, en la cual los invitados tenían la obligación de llevar algo blanco. La Lombard -que se distinguió siempre por su sentido del humor- llegó en una ambulancia blanca, acompañada de unos enfermeros, quienes la llevaron en camilla, con todo y su bata de convaleciente, hasta la piscina en donde se desarrollaba la fiesta. Gable le festejó la “puntada” y como en los cuentos de hadas, no dejó de bailar con ella toda la noche.

Durante 3 años pasaron una serie de peripecias para que la prensa no se enterara de sus amoríos, pues el estudio temía que las admiradoras de Gable no aprobaran su libertina conducta, ya que ambos estaban casados por esas fechas. Claro que no era por razones morales la preocupación, sino por la posibilidad de que repercutiera en la taquilla el desencanto de las fans. Al final de cuentas pudieron hacer público su amor, para que al regresar de su “luna de miel” Carole Lombard, con su chispeante sentido del humor, declarara, entre broma y serio, en una entrevista de prensa: “Un gran amante en el cine pero un desastre en la cama”. Así, de cierta manera, confirmaba lo que otras mujeres, antes y después de ella, habían insinuado de la rapidez del galán en el lecho, para cubrir el expediente amatorio, sin importarle la satisfacción de su pareja.

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