Planeta Aguascalientes
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Archivo para November 2007
Cine Viñeta VII
En Fur: An Imaginary Portrait of Diane Arbus (2006), Diane rasura el cuerpo de Lionel Sweeney. Bajo el denso pelambre descubre a su amante, quien resulta ser un hermoso hombre, idéntico a Robert Downey Jr. El momento nos deja con la esperanza de encontrar al hombre perfecto bajo la gris apariencia de todos los días.
...[Leer la nota completa]Liz Taylor y “La Última Vez que Vi Paris”
En los ya lejanos Jueves Sociales del Cine Encanto, a finales de los cincuenta del siglo pasado, en donde solían programar sendos melodramas, propicios para ir ha tratar de ligar con las adolescentes de la época, sabedores de que las películas eran excelentes alcahuetas con sus temas románticos, para sensibilizar a las chicas, cabía entonces la posibilidad de “robarles” un candoroso beso, aprovechando la oscuridad y si, andábamos de suerte lograr un fajecín, gracias a la “complicidad” de programas encantadoramente cursis, que eran repetidos dos o tres ocasiones en el año, como el integrado por “Rapsodia” (Rhapsody, 1954) dirigida por Charles Vidor y “La Ultima Vez que Vi Paris” (The last time I saw Paris, 1954) dirigida por Richard Brooks y ambos protagonizados por una Elizabeth Taylor, que dejaba el capullo de la adolescencia de “Mujercitas” (Little Woman, 1948), para tornarse en una belleza madura derrochadora de erotismo.
Películas que como bien dice Terenci Moix en su “Hollywood Stories”, en el capítulo dedicado a Elizabeth Taylor son “recordadas con amor por todos los adolescentes reprimidos de la época”, tal y como me ocurre con “La Ultima Vez que Vi París”, la cual al saberla programada para ser exhibida este viernes 9 a las 17.00 hrs. (tiempo de México) en el canal de televisión TCM Classic Hollywood, tuve a bien hurgar en mi filmoteca ¿o deberemos decir dvdoteca?, para disfrutarla nuevamente.
De humor y documentación fílmica: Isla de la Juventud.
El cine documental se caracteriza por una extrema seriedad y un estilo generalmente periodístico que choca normalmente con el público de cine, que acude a las salas con la intensión de disipar el impacto de la avalancha noticiosa y agria acerca del mundo moderno, por ello resulta refrescante ver que algunos de los nuevos cineastas no caen en la trampa del ceremonial docto y abordan los temas de actualidad (o no tanto) con humor, aunque a veces sea involuntario.
Este es el caso del documental “Isla de la Juventud”, en el que campea un ambiente de serenidad y polilla sin igual. Ana Laura Calderón no tiene antecedentes fílmicos reconocidos en concursos, encuentros o muestras de corto, medio o largometraje de algún tipo o de sitio alguno, tampoco hace esta película con pretrnsiones académicas o de taquilla, simplemente nos entrega una visión de la nueva Cuba alejada de los prejuicios a favor o en contra del régimen castrista, tan solo testifica una situación a través de una batería de entrevistas adornadas por la magnífica fotografía de Matheus la Rocha.
El humor se establece desde el instante en que la directora presenta la antigua Isla de Pinos (la más grande del archipiélago cubano) como un enclave del régimen para restablecer en el ánimo de la población los logros del gobierno castrista mediante la renomenclatura de los viejos sitios populares, en este caso la vieja isla de piratas y pescadores que tiene como encanto su soledad, solarización y boscaje (perfecto sitio para que se ocultaran los antiguos piratas de las huestes españolas).
Algún ilustrado colaborador del régimen tuvo la brillante idea de darle el nombre de Isla de la Juventud para situar en ella festivales con los aburridos teenagers cubanos y sus habitantes verdaderos, los viejos pescadores que no tienen más lugar para vivir y ser productivos, y de los nuevos que van legando por impulsos del PCC, otros ancianos que ahí podrán sentir su vejez como productiva y no serán una carga para los habaneros o matanceros que se ocupan de luchar fervorosamente contra el hambre y la escasez que han creado los bloqueos capitalistas contra los, ahora sí bien dicho, pobres cubanos.
Deborah Kerr: la rosa inglesa (Segunda Parte)
“Conocía sus propias limitaciones e intentó encontrar un punto de equilibrio entre la realidad y sus deseos. Nadie quiso cambiar su imagen candorosa y sacrificada y ahí quedaba marcado su territorio, pero tuvo la suficiente flexibilidad para saltarse la senda impuesta en cuanto le ofrecían la menor oportunidad”.
Cecilia García.
Terminado su contrato con la MGM e insatisfecha con el tipo de proyectos que le ofrecía el estudio, Deborah Kerr, se marchó a Broadway para acabar de sorprender al público con su cambio de imagen, al aceptar el rol de Laura Reynolds en la controvertida pieza de Robert Anderson “Té y Simpatía” (Tea and sympaty) estrenada en Nueva York el 30 de septiembre de 1953, dirigida por Elia Kazan. La obra gira sobre la confusión de un joven de 17 años, Tom Robinson, en su identidad sexual, siendo rechazado por sus compañeros al no gustarle ningún deporte, hablare de chicas o escuchar música moderna, ya que Tom prefiere la música clásica, leer libros y asistir al teatro. Solo encuentra comprensión en Laura, la esposa de uno de sus maestros, la cual le ayuda en la búsqueda de su orientación sexual. La pieza habla de homosexualismo y machismo yendo un paso más allá de lo que se permitía en la época. La obra llegó a las 712 representaciones y marcó la irrupción de Deborah Kerr como una actriz de primera categoría que dejaba los contratos de largo plazo, para convertirse en una exitosa “free-lance”.
El Sonido en el Cine
Un negocio asociado al cine con gran importancia económica es el del sonido: muchas fortunas se han hecho con la difusión de temas y canciones creados para la pantalla grande, que han llegado, incluso, a vivir y producir independientemente del cine. Es el caso de mucha d la música del cine mexicano que, a través de la radio en especial, han hecho una historia paralela y fortunas para autores como Tomás Méndez, Agustín Lara, Tata Nacho y Manuel Esperón.
Justamente en su relación con la radio la sonorización del cine ha dado a los mexicanos algunos reconocimientos valiosos, como sucedió con la obra de Gonzalo Gavira al sonorizar “El exorcista”, pero la ingratitud de este oficio, aunada a la decadencia de la dramatización radiofónica, trascendió en un empobrecimiento de nuestra industria que solo se salva por las nuevas tecnologías digitales.
Desde la creación del sistema sonoro de los hermanos Rodríguez, en los años veinte y treinta, la sonorización siguió entre nosotros un camino artesanal, despegado de los avances tecnológicos, mientras en las otra cinematografías, obre todo de Francia y los Estados Unido, el cine crecía geométricamente hacia su interior y de esto trata “El sonido en el cine”.
Para quienes amamos el medio fílmico ha sido imprescindible, a lo largo de todo un siglo, la melodía que identifica nuestra película favorita, así sean los acordes etéreos de “As time goes by” o la esplendidez instrumental de “Gone with the wind”, pero igualmente nuestra memoria visual se nutre de las voces de Amparo Montes o Fernando Fernández para acentuar la noctambules de la ciudad de México o el drama clasista de Redes.
Hace 34 años murió Arturo de Córdova
Este 3 de noviembre se cumplen 34 años de la muerte del gálan de galanes del cine mexicano, Arturo de Córdova, en su mítica edad de oro y el cual, precisamente este año, cumplió el centenario de haber nacido el 7 de mayo de 1907 en la ciudad de Mérida, Yuactán, el hombre cuya frase “No tiene la menor importancia”, sigue vigente en el habla coloquial de los mexicanos. Para mayores datos y comentarios checar, en este mismo blog el archivo:
Arturo de Cordova: No tiene la menor importancia,
...[Leer la nota completa]Mogambo este domingo en TV
Cuando se iniciaron los preparativos para el rodaje de “Mogambo” (Mogambo, 53) la bellísima Ava Gardner lucho y presionó a Dore Sachary por obtener el papel de Honey Baer, un tanto por intuir que era un rol que se ajustaba a su personalidad y otro tanto porque se trataba del remake de “Tierra de Pasión” (Red Dust, 32), cinta que siempre mencionó como la primera que vio en su vida, en un cine de segunda en su tierra natal, habiéndose enamorado perdidamente de Clark Gable. Esta cinta tendremos oportunidad de admirarla este domingo 4 de noviembre en el canal de TCM Classic Hollywood a las 17.00 hrs. (tiempo de México). Para mayor información checar, en este mismo blog, el archivo:
...[Leer la nota completa]Deborah Kerr: la rosa inglesa (Primera Parte)
. “Era una época de arquetipos: había mujeres que eran sex-symbols como Marilyn Monroe y otras que ejercían de grandes damas como Audrey Hepburn. Deborah Kerr podía ser las dos”.
Jeanine Basinger
La recién fallecida Deborah Kerr formó parte, en la década de los cuarenta y cincuenta, de la pléyade de pelirrojas, como Maureen O’Hara, Eleanor Parker y Rhonda Fleming, entre otras que figuraron en primer plano en Hollywood, las cuales lucían elegantes, voluntariosas, llenas de confianza en sí mismas, además de bellas, con un cierto toque de sensualidad, que sabían manejar con discreción pero eficacia para atraer a los hombres, quienes lograron llamar la atención de los espectadores de esa época, más que por su bellaza, debido a sus dotes histriónicas. (Obviamente la bomba sensual Rita Hayworth, entra en otra categoría de pelirrojas).
Deborah Kerr murió el pasado martes 16 de octubre de este 2007, en Suffolk, Inglaterra, debido a complicaciones en el Mal de Parkinson que le aquejaba desde hace varios años, razón que la llevó a mantenerse recluida en su mansión de Suiza y alejada de su esposo Peter Viertel, quién también se encuentra recluido, en su casa de Marbella, España, aquejado por otros males, que no le permitieron acompañarla, ya que pasaban, conforme al clima, temporadas en una residencia u otra.
La última vez que asistió a un evento público fue en 1994 para recibir el Oscar Honorario que le concedió la Academia de Artes Cinematográficas de Hollywood, por su brillante trayectoria en el cine, pues a pesar de sus seis nominaciones al Premio de Mejor Actriz, nunca lo obtuvo. A partir de esa fecha en que ya tenía el Mal de Parkinson, prefirió mantenerse encerrada, alejada del público para que se la recordara con la elegancia y el donaire de sus mejores días en las pantallas.
El Cartero Siempre Llama Dos Veces
“El Cartero Siempre Llama Dos Veces” (The Postman Always Rings Twice) es la primera y, quizá, las más célebre novela de James M. Cain, la cual ha sido llevada a la pantalla en varias ocasiones, algunas de ellas reconociendo la procedencia de la historia y en otras ignorando la “inspiración”, este sábado 3 a las 22.30 hrs. (tiempo de México) tendremos oportunidad de ver la versión realizada en 1946 por Tay Garnett, con Lana Turner y John Garfield en los papeles principales… para mayores datos ver el archivo:
El Cartero Llama Dos Veces a Lana Turner,
...[Leer la nota completa]Enamorada del “Indio”; nostalgia por la cultura
Antes de que el cine fuera motivo de negociaciones políticas y sociales como símbolo y avatar de lo nacional, la cinematografía mexicana era la diversión y forma de cultivo emocional e intelectual preferidos de éste país y casi todos los de habla española.
Basta con recordar las cifras de taquilla en toda América para entender la influencia del cine que pintaba una cultura nacional que ya casi nos es ajena: la indiana donde se reflejaba el conflicto racial permanente en una sociedad que abandonaba la estructura rural y se lanzaba a la urbanización globalizada.
Casi todas las películas durante el esplendor de la llamada Época de Oro tuvieron los mismos grandes protagonistas: el charro, la china, el agricultor, la campesina enrebozada, el proxeneta o pachuco, la rumbera, el policía o los ídolos del deporte, artistas ante una sociedad comercializada donde perdían privilegios rápidamente.
Desde el rincón menos esperado de la industria apareció un ex inmigrante (en realidad binacional, porque su pueblo Kikapú lo es): Emilio el “Indio” Fernández, un ex actor, ex doble, ex jinete, ex muchas cosas que se convirtió en director de cine aprovechando cuanto vio e hizo en la industria estadounidense, y que aportó a lo mexicano una visión derivada de cierta oscura concepción indígena del mundo que se aclaraba mediante la utilización de un lenguaje fílmico ajustado a los estándares de la Meca del Cine.