Planeta Aguascalientes
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Archivo para 6 November 2007
De humor y documentación fílmica: Isla de la Juventud.
El cine documental se caracteriza por una extrema seriedad y un estilo generalmente periodístico que choca normalmente con el público de cine, que acude a las salas con la intensión de disipar el impacto de la avalancha noticiosa y agria acerca del mundo moderno, por ello resulta refrescante ver que algunos de los nuevos cineastas no caen en la trampa del ceremonial docto y abordan los temas de actualidad (o no tanto) con humor, aunque a veces sea involuntario.
Este es el caso del documental “Isla de la Juventud”, en el que campea un ambiente de serenidad y polilla sin igual. Ana Laura Calderón no tiene antecedentes fílmicos reconocidos en concursos, encuentros o muestras de corto, medio o largometraje de algún tipo o de sitio alguno, tampoco hace esta película con pretrnsiones académicas o de taquilla, simplemente nos entrega una visión de la nueva Cuba alejada de los prejuicios a favor o en contra del régimen castrista, tan solo testifica una situación a través de una batería de entrevistas adornadas por la magnífica fotografía de Matheus la Rocha.
El humor se establece desde el instante en que la directora presenta la antigua Isla de Pinos (la más grande del archipiélago cubano) como un enclave del régimen para restablecer en el ánimo de la población los logros del gobierno castrista mediante la renomenclatura de los viejos sitios populares, en este caso la vieja isla de piratas y pescadores que tiene como encanto su soledad, solarización y boscaje (perfecto sitio para que se ocultaran los antiguos piratas de las huestes españolas).
Algún ilustrado colaborador del régimen tuvo la brillante idea de darle el nombre de Isla de la Juventud para situar en ella festivales con los aburridos teenagers cubanos y sus habitantes verdaderos, los viejos pescadores que no tienen más lugar para vivir y ser productivos, y de los nuevos que van legando por impulsos del PCC, otros ancianos que ahí podrán sentir su vejez como productiva y no serán una carga para los habaneros o matanceros que se ocupan de luchar fervorosamente contra el hambre y la escasez que han creado los bloqueos capitalistas contra los, ahora sí bien dicho, pobres cubanos.